La Caravana de la Libertad

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Foto: Internet
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La Caravana de la Libertad que salió de Santiago en un recorrido de más de mil kilómetros, haciendo revolución, no fue como algunos pudieran pensar el recorrido victorioso de un político celebrando su triunfo, sino el itinerario de un combatiente librando y ganando batallas.

La Revolución que nace para la historia el 1ro de enero de 1959, tuvo que aún librar algunas batallas para poder, el 8 de enero, en la Ciudad Militar de Columbia, en aquel histórico discurso, proclamar ¿“armas para qué? Y dejar atrás vencidos enemigos y dificultades, que de otra manera hubiera impedido la victoria plena y entorpecido el camino del triunfo verdadero de Fidel Castro y del Ejército Rebelde.

Desde entonces la historia se siguió escribiendo porque la caravana de la libertad se inscribió en la historia como un símbolo de batallas libradas y ganadas.

En aquel histórico recorrido el pueblo de Cuba conoció, en una dimensión nueva, al líder del que conocía de su presencia desde el Moncada, pero sólo era un nombre que entonces comenzaba a ligarse aquel acontecimiento, que el pueblo ya sabía histórico y simbólico.

Algunas fotos en las publicaciones de entonces, en los momentos en que la dictadura abría espacio a la libertad de prensa, podría fijar para los conocedores su imagen de joven abogado.

Cuando la Historia me Absolverá, regó su palabra y sus ideas, los que le conocieron pudieron ya beber de la inmensidad y la justeza de su pensamiento liberador y compartieron la hermosa y justa afirmación de que la “Historia lo Absolvería”. Pero su imagen y el sonido de sus palabras no eran conocidos, ni reconocidos por el pueblo, aunque que ya lo habían hecho suyo.

Aún en la gesta de la Sierra su imagen y su palabra estaban reducidas a los momentos de grietas que la censura de la dictadura permitía a los medios de comunicación de la época, o algún vibrante discurso por Radio Rebelde.

Y llegó el primero de enero y entonces todos los cubanos, y el mundo, apreciaron en imágenes y palabras, la totalidad de una personalidad magnética que le fue cada vez más familiar.

El liderazgo carismático de Fidel se fue construyendo y agigantando en aquella Caravana, porque el pueblo lo conoció por primera vez en toda su totalidad en la inmensidad de su personalidad de guerrero y político.

Para casi todos los que nos acercamos a los hechos de la historia podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la Caravana de la Libertad era un hecho histórico irrepetible.

Pero nos equivocamos. La historia, esa maestra de los pueblos, nos reserva siempre asombros.

La Caravana de la Libertad vuelve a escribir historia y a inscribirse en la historia: 57 años después recorre el camino de vuelta, comandada por el héroe de siempre en un recorrido de vencedores.

De nuevo el ejército del pueblo acompañará a su líder, que hará el recorrido llevando un mensaje de vida y de futuro, hasta la tumba que guarda los restos de José Martí, para abrazarlo por siempre en esa unidad que nació en las ideas y en los primeros disparos del Moncada, sellado en aquella afirmación de que “Martí fue el autor intelectual del 26 de Julio”.

De nuevo Cuba se estremecerá y el pueblo saldrá a rendirle homenaje al cortejo, y Santiago de Cuba, tendrá el inmenso honor de recibir a la Caravana victoriosa y custodiar para siempre tan preciado símbolo.

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