Heidi, la pequeña gran actriz

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Cuando no existía la COVID-19, riesgos ni temores de contagio conocí en persona, en el Teatro Bayamo, a la novísima actriz Heidi Ante.

Esperaba el inicio de una gala en la que iba a actuar; inquietísima como es no podía esperar tras bambalinas el comienzo del espectáculo y muchísimo menos perderse todo lo que antecedía a su pieza.

Hola, saludé. ¿Puedo sentarme aquí? Claro, respondió. Al no ver ningún adulto cerca y con la necedad de este oficio volví a la carga: ¿No eres la hija del payaso Tornillo? Si, dijo y agregó en carretilla, soy Tuerquita y tú ¿cómo te llamas?

Por esos caminos continuó nuestra conversación hasta que abrieron las cortinas de la sala. Le cuidaba con sutil distancia para que no sintiera coartada su libertad de niña “grande”.

Desde mi asiento le escrutaba. Ni una pizca de nerviosismo había en ella, era la naturalidad hecha arte, era toda concentración en la escena, más que mirar aprendía y sentí que también aprehendía era la viva imagen de quien quiere saberlo todo, beberlo todo, apropiarse hasta del suspiro de lo que allí acontecía.

Intercambiábamos miradas para sonreír juntas ante un chiste nacido en escena cuando le recogieron los de producción pues ya casi era su turno. Le desee buena suerte y seguí en el atareo propio del trabajo.

Cierto, tenía referentes de la chica; hija de un reconocido actor (Juan Alberto Ante) ya era archiconocido entre amigos que Heidi es una niña de armas tomar; pícara, resuelta, espontánea, siempre con una respuesta en ristre, incursiona en la radio y muestra una pasión peculiar por el arte de las tablas.

En eso pensaba cuando llegó su actuación. Breve, orgánica, convincente dejó en tierra cualquier calificativo. Ella era mejor y más que todo lo antes escuchado.

Le aplaudieron y al instante ya estaba en su asiento. Me miró de reojos como indagando ¿cómo estuve? Le felicité y di las gracias. Sonrió a lo Corina Mestre, agradeció y tras un suspiro profundo siguió mirando al escenario con el mismo aplomo de 40 minutos antes.

Hoy es el cumpleaños de esa niña actriz que ama al teatro y los aplausos, que aprende desde el proyecto socio cultural Los Andantinos a desandar vericuetos de la actuación y nos deja sugerencias de comportamiento en la red.

Deseemos Felicidad a Heidi y a todos los niños que como ella hoy nos ofrecen lecciones de voluntad al mantenerse en aislamiento social. Por ella, por el arte, por la idea bendita de volverla a ver en escena y crecer juntos como seres humanos: Quédate en casa.

Jacqueline Pérez

Graduada de Periodismo en la Universidad de Oriente. Actualmente periodista en CNC TV Granma y corresponsal nacional de cultura para el Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

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