Campesinos de Granma, un bastión de lucha por la alimentación del pueblo

Comparte

El 17 de mayo de 1961, en ocasión de celebrarse el primer congreso campesino en Vegas de Jibacoa, comunidad ubicada en tierras de la actual provincia Granma, se fundó la asociación nacional de agricultores pequeños.

Esta organización campesina ha desempeñado un importante papel durante los años de revolución. En este momento sus asociados responden al llamado de la máxima dirección del país para incrementar los rendimientos en función de la alimentación del pueblo y el aporte a los centros de salud destinados a la covid 19.

Desde los 20 años de edad el campesino bayamés Diosbani Pomareño González trabaja la tierra. Tras su egreso del servicio militar activo se convirtió en usufructurio para cultivar arroz y luego diversificó las producciones con el objetivo de aportar más a la dieta de sus coterráneos.

Con elevados rendimientos hoy es uno de los que piensa como país y da respuesta a las necesidades alimentarias en centros de aislamiento y salud en Bayamo, su tierra natal.

“Estamos desarrollando cultivos de ciclo corto para aportar alimentos al pueblo en este tiempo. Yo por ejemplo he podido cosechar ya y entregar berengena, frijol de ensalada, calabaza, boniato.”

Alexánder Gutiérrez Jiménez es otro campesino que se une al esfuerzo. Él como asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios Anselmo Aldana en la capital granmense eleva productividad, convirtiendo una pequeña parcela en sitio de referencia.

En sus tierras no solo produce cultivos varios, también destina una porción a la obtención de semilla básica de frijol garantizando que otros productores puedan desarrollar el cultivo.

“Creo que es lo mejor que podemos hacer en este tiempo, cultivar para aportar. Yo tengo mucho que agradecer a la Revolución porque gracias a ella, lo sabemos todos, hoy tenemos tierra para producir, algo que antes de 1959 no sucedía.

Por tanto estoy comprometido con mi país y tengo que dar comida al pueblo. Por eso también me he dedicado a las producciones de ciclo corto.”

Su esencia de hombre de campo, sus inquietudes de capacitación en función de buenas cosechas, sus alternativas para hacer más a pesar de las carencias de medios químicos, son motivaciones que estos anapistas dejan entre los suyos. Alexánder, por ejemplo asegura que hacer es la mejor manera de decir. Esa máxima martiana es la que ha seguido para involucrar a su descendencia en el amor a la tierra.

Alejandra Isabel Gutiérrez Ramos, es su hija menor. Ella asegura que heredó del padre ese latir por el trabajo porque como bien dijo: “Es para darle comida a mi casa y a mi país”.

Martí dijo que la única riqueza inagotable de un país consiste en igualar su producción agrícola a su consumo. Hoy queda mucho por hacer, pero hombres como Diosbani y Alexánder trabajan para lograro

Katiuska León Borrero

Periodista y conductora de programas informativos y variados en CNC TV. Licenciada en Comunicación Social por Universidad de Oriente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *