Ni sus propios detractores podrían negar esta verdad como roca: Carlos Manuel Martí Santos, el actual director de Granma en la Serie Nacional de Béisbol (SNB), es una de las figuras emblemáticas en la historia del deporte en Cuba.

No lo escribo por el desempeño de sus discípulos en esta campaña, en la que han dado un salto espectacular respecto a los dos campeonatos anteriores. Lo escribo por su trayectoria, ante la que cualquiera debería quitarse el sombrero.

Este timonel, nacido el 19 de febrero de 1949 en Buey Arriba, es el que más ha dirigido en nuestras contiendas, con más de 2 400 juegos y 40 incursiones, contando selectivas y super ligas de pelota.

Se inició en el deporte como futbolista, pero después de participar en tres Juegos Escolares Nacionales, pasó al béisbol como lanzador, bajo la tutela de Juan Ealo, pero en esta disciplina no llegó a planos estelares.

Sin embargo, como manager su historial sí ha sido muy meritorio.

Ha dirigido el equipo de Granma en 26 ocasiones y varias veces los condujo a los play off. Fue el que guió a la selección local a la histórica medalla de bronce, conquistada en 1989 en un play off que contó con la presencia de Henequeneros, Industriales y Santiago de cuba, a la postre campeón.

De esas 26 series dirigidas, 17 fueron de forma consecutiva: de 1977 a 1993, un record que no posee ningún otro director en Cuba.

 No pasemos por alto que fue campeón con Orientales en la selectiva de 1981.

Internacionalmente, destaca su participación como miembro del cuerpo de dirección que ganó el recordado campeonato mundial de Italia en 1988, aquel del emocionante jonrón de Lourdes Gourriel que empató el juego
contra Estados Unidos en el capítulo final.

Además, dirigió a la selección nacional a las copas intercontinentales de 1989 y 1999, celebradas en Puerto Rico y Australia, respectivamente.

También comandó al equipo Cuba en el mundial juvenil de 2004, en China Taipei y el panamericano de esa misma categoría en 2005, en México.

No debe soslayarse que en esta serie volvió con los granmenses después de haber sido sometido a una complicada intervención quirúrgica, en agosto de 2013, que lo tuvo entre la vida y la muerte.

“Un mentor siempre está contra la pared” nos dijo al colega Ibrahín Sánchez y a mí en una extensa entrevista para ilustrar que un director de equipo de pelota nunca deja de tener enormes presiones desde todos los lados.

En estos casi 40 años dedicados al béisbol ha mostrado seriedad, entrega y desinterés sin límites.

Por todo eso, más allá de cualquier resultado, Carlos Martí Santos merece el aplauso y el reconocimiento del público.

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