Paciente a punto de someterse a uan tomografía axial computarizada. FOTO/ Anaisis Hidalgo Rodríguez
Paciente a punto de someterse a uan tomografía axial computarizada. FOTO/ Anaisis Hidalgo Rodríguez

“Un servicio de tomografía axial computadorizada (TAC), recién instalado en Bayamo, permitió detectar y eliminar la tumoración intracraneal que pudo costarle la vida a Lizet Gallardo, de 13 años de edad”. Así reseñaba en 2004 la Agencia de Información
Nacional, el impacto en las instituciones granmenses de salud.

Ambos equipos, de factura japonesa, cada uno valorado en un cuarto de millón de dólares, benefician a personas que antes debían trasladarse a Holguín o a Santiago de Cuba.

“Más de cuatro mil  pacientes fueron tratados en el Hospital Carlos Manuel de Céspedes, de la Ciudad Monumento, con el avanzado método imagenológico”, precisó el doctor Alexánder Sosa Frías.

“El TAC posibilita identificar mejor determinadas afecciones de cráneo, tórax, abdomen, páncreas y miembros inferiores.

“Entre las ventajas figura el diagnóstico de accidentes vasculares, tumores, epilepsias, malformaciones, metástasis y traumatismos del área cráneo-encefálica, todos padecimientos con incidencia en el territorio”.

Imágenes obtenidas en un monitor por el empleo de radiaciones ionizantes posibilitan, además, hacer endoscopias virtuales (visualizar órganos huecos sin realizar incisiones), determinar la localización, extensión exacta y causas de la lesión, además de definir la terapéutica adecuada.

FATÍDICA ROTURA

La máquina, conocida como somatón, parece una especie de túnel. Visto de frente recuerda una enorme lavadora con una abertura central circular, por donde se introduce el tablero móvil que desplaza al paciente durante el transcurso de una exploración.

En el caso de las tomografías, la fuente emisora de rayos X y los detectores giran alrededor del paciente. A su paso, los detectores captan imágenes del cuerpo desde diferentes ángulos, las cuales son procesadas por la computadora.

Lamentablemente, el somatón asignado al Céspedes detuvo sus servicios en 2010 por problemas técnicos que obligaron a recurrir al Taller provincial de Electromedicina.

El anirista Antonio Boss Ros mientras trabaja en la ecuperación del TAC. / FOTO Cortesía del entrevistado

Antonio Boza Ros, quien hace 38 años repara equipos de Salud en esa institución, refiere al respecto: “El TAC presentaba problemas en la exposición de rayos X. Cuando se ordenaba efectuar un estudio el monitor reflejaba una codificación correspondiente a la no existencia de estos, por falta de alta tensión.

“Nos propusimos recuperar el equipo sin grandes gastos para la economía del país. Arriesgándonos lo abrimos y con las piezas de uno armamos otro, hasta determinar la rotura. Transcurrieron horas de estudio y de pruebas. Desde entonces se ha mantenido funcionando con las normas requeridas por el fabricante», explicó  Boza Ros.

El costo del TAC en el mercado mundial es de 250 mil dólares. El valor aproximado de la pieza recuperada es de 60 mil.

 

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