Cuando solo faltaban unos minutos para las ocho de la mañana el Papa Francisco ingresó la Basílica Menor de la Virgen de la Caridad, en Santiago de Cuba, para oficiar su tercera y última misa en tierra cubana.

A la ceremonia apostólica asistieron autoridades gubernamentales y representantes de la iglesia en la ciudad Héroe, así como fieles en busca del mensaje del Señor.

En un primero momento el santo Padre se dirigió a Cristo y expresó: en la “en la gloriosa morada de tu madre la Virgen de la Caridad concédenos la piedad de Dios.”

Luego de que el diácono diera lectura al Santo Evangelio según San Lucas, el Papa Francisco, reconocido ante la iglesia y el mundo como el misionero de la misericordia, en su homilía dedicó palabras con un profundo sentido de fe a la Virgen María: “María ha sabido acompañar en las dramáticas lamentaciones, protegió la lucha de los que han defendido los derechos de sus hijos y ahora defiende la palabra de vida de nuestro Señor.”

Con su tono pausado familiar recreó una anécdota para los presentes:“la alegría de saber que Dios esta con nosotros nos saca para fuera y compartirla. María fue de prisa, pasos lentos pero constantes, pasos que no corren para llegar rápido o van demasiado despacio como para no llegar jamás.”

De igual modo, al hacer referencia al santuario donde reposa la imagen de la Santa Patrona de Cuba, destacó que en él María es venerada como madre de larga vida, desde allí ella custodia nuestras raíces, nuestra identidad, para que no nos perdamos en caminos de desesperanza.

Su mensaje claro y en ocasiones revolucionario mostró a un hombre defensor de las causas justas y fiel a su pensamiento y credo. Dijo que “nuestra revolución pasa por la ternura, por la compasión que no es lástima y nos lleva siempre ha involucrarnos para servir en la vida de los demás, nuestra fe nos saca de casa para visitar al enfermo, al preso, al que llora, al que sabe también reír y alegrarse con la alegría de los vecinos.”

En su homilía, el Papa Francisco resaltó una vez más el sentir de la iglesia católica de insistir en ser como María para tender puentes y no muros, para acompañar a la gente: “queremos ser una iglesia comprometida con la vida, la sociedad, no borrándonos sino todos juntos, todos hijos de Dios, Hijos de María, hijos de esta noble tierra cubana.”

Luego de las oraciones inició la eucaristía, donde el Santo Padre incensó al alimento del Señor, compuesto por vino y pan, simbolizando el cuerpo y la sangre de Cristo, como ofrenda de los fieles. Con este acto de entrega y paz y la bendición del Santo Padre quedó concluida la Misa en el Santuario del Cobre, sitio venerado por creyentes o no, como parte de la idiosincrasia del cubano.

El Papa Francisco lee una oración en el encuentro con familias cubanas, en la Santa Basílica Metropolitana Iglesia Catedral de la ciudad de Santiago de Cuba, el 22 de septiembre de 2015. AIN FOTO/ Armando Ernesto CONTRERAS TAMAYO/sdl
El Papa Francisco lee una oración en el encuentro con familias cubanas, en la Santa Basílica Metropolitana Iglesia Catedral de la ciudad de Santiago de Cuba, el 22 de septiembre de 2015. AIN FOTO/ Armando Ernesto CONTRERAS TAMAYO/sdl

Tener un lugar a donde ir se llama hogar

La catedral de Nuestra Señora de la Asunción en Santiago de Cuba fue el escenario escogido este martes, 22 de septiembre, para el encuentro entre el Sumo Pontífice y una representación de las familias cubanas, encuentro que marcó para siempre la historia de la Ciudad Héroe.

A su llegada el Santo Padre saludó y bendijo a niños y jóvenes que se le acercaron para tomarse fotos y abrazarlo, a lo que se sumó con placer y alegría, haciendo patente uno de sus mensajes apostólicos de predicación sobre la revolución de la ternura y la amistad social.

El Monseñor Dionisio García, arzobispo de la Catedral primada de Santiago de Cuba le dio la bienvenida a la basílica metropolitana y describió a la familia cubana, como una familia alegre, luchadora, que permanece unida, la misma que ha transmitido la fe a los hijos y nietos.

El arzobispo también se refirió a la identidad propia de Santiago de Cuba, su acendrada Cubanía, la hospitalidad y alegría de los santiagueros, por esa razón solicitó al Sucesor de Pedro que bendijera la ciudad.

Por su parte una familia católica agradeció la presencia de Su Santidad en Santiago de Cuba y dedicar parte de su agenda en Cuba al diálogo con las familias, quienes le esperaron como misionero de la misericordia.

A la cita fraternal asistieron también autoridades gubernamentales de Cuba, entre ellos Raúl Castro Ruz, presidente del Consejo de Estado y de Ministros, quien le prometiera al Sumo Pontífice a su llegada a la Isla acompañarlo durante su periplo apostólico.

Durante la ceremonia y como signo de gratitud, el Monseñor Dionisio García, arzobispo de la Catedral recibió de manos del Santo Padre un cáliz dorado, que permanecerá en el altar en ofrenda a la Virgen de la Caridad del Cobre.

EL Papa Francisco declaro sentirse como en casa durante estos cuatro días en Cuba y recalcó: “Estamos en familia y cuando uno está en familia se siente en casa, gracias a ustedes, los cubanos, por hacerme sentir todos estos días en familia, por hacerme sentir en casa.”

En otro momento apuntó: “Todo tiene sabor a casa nueva a esperanza, en la casa es el pasado que heredamos y el futuro que nos espera, hay memoria y esperanza. (…)Cuando mamá terminaba de trabajar era un momento especial, se organizaba la ropa, se organizaban las tareas del otro día, se peleaban. No hay que temerle a las paleas. Yo le tengo mas miedo a los matrimonios que nunca han tenido una discusión, es raro.”

“Es en casa donde aprendemos a recibir y agradecer la vida como una bendición y donde cada uno necesita a los demás para seguir adelante(…)en casa no hay lugar para las caretas somos lo que somos”, reflexionó.

El mensaje a las familias fue bien recibido no solo por fieles presentes sino por todos los cubanos que forman parte de esa gran masa de pueblo que se identificamos como la familia cubana. De seguro un llamado al entendimiento y comprensión desde el seno familiar a través de la palabra del Señor.

Papa Francisco, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, le habla al pueblo santiaguero desde un balcón de la Santa Basílica Metropolitana Iglesia Catedral de la ciudad de Santiago de Cuba, el 22 de septiembre de 2015. AIN FOTO/ Yaciel PEÑA DE LA PEÑA/sdl
Papa Francisco, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, le habla al pueblo santiaguero desde un balcón de la Santa Basílica Metropolitana Iglesia Catedral de la ciudad de Santiago de Cuba, el 22 de septiembre de 2015. AIN FOTO/ Yaciel PEÑA DE LA PEÑA/sdl

Que Dios los bendiga

Desde la terraza de la basílica metropolitana de Santiago de Cuba el Mensajero de Dios bendijo a la ciudad, a las familias, a los feligreses santiagueros y al pueblo cubano en general.

Con este gesto quedó sellada su visita a la Isla, la cual se traduce en días de entrega, oración y paz que colmaron de esperanza el corazón de los cubanos.

Francisco Primero fue despedido con beneplácito por santiagueros y santiagueras, quienes recibieron con gratitud la visita de Su Santidad Juan Pablo Segundo en 1998, la presencia de Benedicto XVI en el año 2012 y ahora en este año 2015 se suma a lista apostólica el encuentro con el Santo Padre Francisco, quien deja un mensaje de paz y misericordia.

El sumo pontífice fue despedido con los honores militares por autoridades gubernamentales y eclesiásticas en el Aeropuerto Internacional Antonio Maceo y Grajales, de Santiago de Cuba, para retomar su predicación en la fe cristiana en tierras estadounidenses.

 

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