La vida es más que un carnaval

Pero la verdad es que extraño al otro carnaval, al de antaño, aquel que era ebullición y tradición, muñecones, colores…competencias. Aquel en el que – a pesar de fórmulas para aumentar el volumen de la cerveza-, los aires de feria comercial no azotaban tanto, como hoy, los bolsillos y la celebración misma.