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La Habana, 14 oct (ACN) Cuando apenas faltan tres meses para el fin de su mandato, Barack Obama emitió una directiva presidencial con la que pretende dejar a su sucesor una guía para la continuidad de la relación bilateral con Cuba.

Esta es la primera ocasión en que el gobierno norteamericano emite una indicación pública a sus instituciones ejecutivas sobre el proceso de acercamiento que anunciaron los presidentes Raúl Castro y Obama al mediodía del 17 de diciembre de 2014.

Aunque el propio mandatario consideró hoy el documento como un paso significativo para continuar los esfuerzos en la relación con Cuba, la normalización en los vínculos tomará tiempo, sobre todo mientras persistan obstáculos como el entramado de leyes que en esa nación regula el bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla desde 1962.

Esta directiva adopta un enfoque integral que abarca a todo el gobierno para promover el compromiso con el pueblo y el gobierno cubanos y lograr que nuestra apertura sea irreversible, afirmó el inquilino de la Casa Blanca.

El documento aprobado por Obama reconoce al gobierno antillano como representante legítimo de los intereses del pueblo, la soberanía y autodeterminación de la Isla, y da cuenta de las áreas donde existen diferencias que pretenden abordar por medio de la participación y el diálogo.

Como parte del enfoque de la directiva presidencial, la administración Obama anunció hoy el quinto paquete de medidas desde el 17D que pretenden modificar la aplicación del bloqueo estadounidense a la Isla y aunque positivas como las anteriores, tienen un carácter muy limitado.

Un estudio minucioso de las nuevas regulaciones del Departamentos del Tesoro y de Comercio da cuenta de que en su mayoría están dirigidas a ampliar transacciones ya autorizadas en anuncios anteriores, y que dependen de la voluntad política para su aplicación práctica.

Por ejemplo, en el área de la salud se autoriza el desarrollo de investigaciones médicas conjuntas, con fines comerciales o no, entre personas y entidades de ambas naciones; así como la importación, producción, venta y distribución en EE.UU. de productos farmacéuticos cubanos aprobados por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés).

También están entre las normativas dadas a conocer, la importación, promoción, venta y distribución en el país norteño de productos farmacéuticos cubanos aprobados por la FDA; así como la apertura de cuentas bancarias en la Isla de personas y entidades de ese país, vinculadas con esta actividad.

Sin embargo, a pesar de estas regulaciones del Tesoro y de Comercio, hasta ahora no se admite el establecimiento de empresas mixtas para el desarrollo y comercialización de productos farmacéuticos cubanos, por lo que habrá que esperar las regulaciones más específicas para sopesar la viabilidad de esta medida.

Asimismo se eliminó el límite de hasta 400 dólares, de ellos 100 en tabaco y ron, para la importación en Estados Unidos de productos cubanos para uso personal y el envío de remesas a nacionales de terceros países para sus viajes hacia, desde o dentro de Cuba, siempre que esté comprendido dentro de las 12 categorías aprobadas por la ley norteamericana.

Las regulaciones incluyen la eliminación de la restricción de entrada a puertos de ese país para la carga y descarga de mercancías, de buques extranjeros después de 180 días de haber atracado en un puerto cubano con propósitos comerciales, siempre que los artículos transportados a Cuba no estén designados como controlados por el Departamento de Comercio, que aparecen en un extenso reglamento de más de 400 páginas.

El quinto paquete de medidas de Obama no incluye ninguna nueva regulación en materia de inversión, cuestión en la que la parte cubana ha insistido, señalando al bloqueo como el principal obstáculo para que compañías de esa nación inviertan en Cuba.

La directiva presidencial de Obama reemplaza las anteriores que incluían planes secretos contra Cuba, y constituye un paso positivo en el acercamiento entre ambas naciones.

Aun cuando la administración norteamericana aprobó en marzo pasado que Cuba utilice el dólar en sus transacciones financieras internacionales, la mayor de las Antillas todavía no ha podido hacer pago alguno a terceros, ni depósitos en efectivo en esa moneda.

Josefina Vidal, directora general de Estados Unidos de la Cancillería cubana, ha reiterado que el presidente Barack Obama tiene amplias prerrogativas para accionar en la esfera económica-comercial, como lo hizo con las telecomunicaciones, y pudiera autorizar la exportación de más productos a Cuba, así como permitir las inversiones norteamericanas en la Isla.
Obama pudiera normalizar las relaciones bancarias al permitir que bancos cubanos tengan cuentas corresponsales en instituciones financieras de ese país.

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