Los amigos de la solidaridad de Francia llenos de felicidad en San Pablo de Yao. / Foto: Marisela Presa
Los amigos de la solidaridad de Francia llenos de felicidad en San Pablo de Yao. / Foto: Marisela Presa

La acogedora comunidad de San Pablo en Buey Arriba, es una localidad doblemente hermosa, primero por su geografía ondulada y bañada por el murmullo del río Yao, pero mucho más por su gente laboriosa, sencilla, agradable y honesta que se esfuerza por trascender más allá de los retos que impone la montaña.

A unos 45 kilómetros de Bayamo, la capital provincial de Granma, se llega a San Pablo de Yao en un viaje en directo, por una carretera de curvas y saltos, recorrido durante el cual uno se apropia de la exuberante naturaleza y un frescor que despeja el espíritu de esos calurosos días de la llanura granmense, mucho más ahora que llegan los influjos de nuestro leve invierno.

Contarles es poco con palabras de lo que en San Pablo de Yao ha logrado la Revolución.

Imagínese usted un pueblo de lindas casas, con calles asfaltadas , iluminación, plaza cultural, unidades comerciales y gastronómicas, mercadito comunitario, farmacia, refresquera, consultorio médico, clínica estomatológica, venta de helados, combinado de servicios, sala de televisión, y magníficas escuelas primaria y secundaria.

Allí el amor por el deporte es por todos, para satisfacer ese gusto existen numerosas áreas para la práctica que incluye la pelota, el futbol, el básquet, y un emblemático sitio denominado la Televisión Serrana que ha contribuido además, a llevar a través del mundo, esta localidad serrana granmense, con sus reportajes y documentales inimaginables, logrados con realizadores locales.

Los amigos de la solidaridad de Francia llenos de felicidad en San Pablo de Yao. / Foto: Marisela Presa
Los amigos de la solidaridad de Francia llenos de felicidad en San Pablo de Yao. / Foto: Marisela Presa

Tuvieron entonces enorme razón los integrantes de la Asociación de Amistad Montpellier –Cuba Solidarité, al enamorarse de este sitio y de su espléndida comunidad.

Alentados en la razón de contribuir con su esfuerzo, la brigada francesa llega a San Pablo de Yao por segunda ocasión.

Visitaron una escuela primaria de la comunidad. / Foto: Marisela Presa
Visitaron una escuela primaria de la comunidad. / Foto: Marisela Presa

Primero contribuyeron en la escuela primaria, Guillermo González Polanco, ahora, a partir de este miércoles estarán trabajando en la terminación de la biblioteca de la secundaria básica urbana Arístides Pérez Tornés.

Precisamente es directora de la Secundaria Básica, la Máster en Ciencias de la Educación Lisdania Vega Santos, una joven educadora dinámica, emprendedora, montañesa de raíz.

Lisdania Vega Santos, Máster en Ciencias de la Educación y Directora de la Secundaria Básica. / Foto: Marisela Presa
Lisdania Vega Santos, Máster en Ciencias de la Educación y Directora de la Secundaria Básica. / Foto: Marisela Presa

Ella confirma que reciben con mucho orgullo la solidaridad que les brindan los amigos franceses, “Cuba también irradia solidaridad, por eso la recibimos con agrado”. Los amigos de Francia trabajarán directamente sobre la biblioteca escolar para la cual traen algunos donativos como pinturas, computadoras, ventiladores y otros útiles.

Esta secundaria urbana, cuenta con una matrícula de 161 pioneros, de trece zonas rurales montañosas próximas a San Pablo de Yao, y allí laboran 56 trabajadores, de ellos 36 son docentes, confirmó Lisdania.

El pasado año el Grupo de Montpellier Cuba Solidarité también contribuyó con la Escuela primaria Guillermo González Polanco. Aportaron una computadora más para el laboratorio, pintura para el centro, ventiladores y juegos didácticos, aseguró por su parte Yailín Martínez Montero, Licenciada en Educación Primaria y directora del centro desde hace dos años.

A los integrantes del combinado deportivo obsequiaron con varios módulos de juegos de Petanca, una especie de bolos metálicos, donde se ejercita músculos y destreza, mientras que al Mercadito Comunitario que atiende a unos 22 abuelitos de la zona, donaron ollas eléctricas para facilitar la cocción de los alimentos.

Los amigos franceces quedaron encantados con los parajes del pueblo de San Pablo de Yao. / Foto: Marisela Presa
Los amigos franceces quedaron encantados con los parajes del pueblo de San Pablo de Yao. / Foto: Marisela Presa

Los vecinos de San Pablo de Yao les recibieron ya como amigos queridos y esperados.

Los niños hicieron de la jornada un momento fabuloso, las emociones se multiplicaron y vi muchos rostros amigos por donde corrían lágrimas de inmensa felicidad.

Entonaron La Guantanamera y otras canciones junto a la comunidad.


 

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