Arturo Denis González Fonseca, Ingeniero Agrónomo. Hace más de 50 años se dedica al cultivo del arroz. / Foto: Diana Iglesias
Arturo Denis González Fonseca, Ingeniero Agrónomo. Hace más de 50 años se dedica al cultivo del arroz. / Foto: Diana Iglesias

Como la tierra necesita abono y permanentes atenciones culturales para extraer de ella buenas producciones, la vida humana necesita ser favorecida con nutrientes como sólidos valores, afectos y metas altas para que de ella florezca el ejemplo y la virtud.

A los 76 años del Ingeniero Agrónomo Arturo Denis González Fonseca emanan como de la hectárea bien atendida, sus mejores frutos: un ambiente de seguridad, consagración, armonía y efectividad en la Dirección de la Empresa Agroindustrial de Granos Fernando Echenique de Granma, donde labora como Especialista en productos químicos, fertilizantes y biopreparados. Entidad de la que es fundador y a la que ha dedicado la integridad de sus 56 años de vida laboral desde que era maestro agrícola.

A través de Denis, se puede contar la historia de esta empresa arrocera, que es el resultado de la unificación en 1987 de tres unidades productoras de los municipios Yara, Río Cauto y Veguitas. Entidad que tiene la responsabilidad de la producción y comercialización del arroz que se consume en Granma y el resto de las provincias orientales.

Y al arroz «que no espera y que todo es hoy nada es mañana», dice rotundo, dedica Denis sus mejores esfuerzos desde el surco. Él es el hijo menor entre nueve hermanos, de un matrimonio campesino allá en el natal Gallardo. Luego de asentarse en Guisa la familia vio en el muchacho las energías suficientes como para hacer un profesional y con el esfuerzo de hermanos y hermanas estudia en Santiago de Cuba. Desde esos genésicos momentos sabe lo que ahora con sabiduría expresa: «de todos se puede aprender, hasta del más sencillo agricultor o persona, cualquiera mira desde otro punto de vista y te aporta a lo que haces».

Con esa filosofía de aprendizajes constantes él lleva sobre sus hombros una gran responsabilidad empresarial, que va desde la planificación de compra y uso, adquisición, acarreo, almacenamiento en condiciones óptimas, dosificación, distribución, aplicación y control de la aplicación más de 50 productos químicos de la familia de los fertilizantes y pesticidas entre los que se encuentran estos últimos poderosos fungicidas, herbicidas e insecticidas, además de biopreparados para el control de plagas y enfermedades, «productos sofisticados, altamente costosos, imprescindibles para que se logre mayor productividad y eficiencia en la cosecha, que hay que cuidar mucho porque son ambicionados por los productores de otros sectores y hay que evitar robo y desvío».

Con estas palabras cierra Denis el compromiso diario que sigue al grano de arroz desde la selección de la semilla hasta su producción en las dos unidades industriales. El arroz es uno de los cereales más importantes en el mundo para la alimentación humana, se siembra en Cuba dos veces al año, requiriendo actividad intensa que llega a su clímax en la cosecha: «es la parte más importante porque se decide el rendimiento al hacer el corte», resume el sabio productor.

«El arroz tu lo cortas unas horas más y comienza a bajar de parámetros y pierdes desde el momento de la rotación de tierra, la cosecha define todo lo que se hizo», recalca Denis, como si en la decisión de iniciar el corte se le fuera la vida.

El empleo adecuado del agua también desvela a Denis, quien confiesa que «me interesa todo lo que pasa en la empresa, si puedo ayudar en otro frente lo hago, porque todo tiene que ver con mi trabajo». Y considera que una de las metas más necesarias a mantener, el ritmo en el Plan de Desarrollo Empresarial previsto hasta el año 2020 en el que han de incrementar el área de cultivo hasta 30 mil hectáreas, producir más de 5,5 t de arroz por hectáreas y alcanzar el uso eficiente del agua en la totalidad de las áreas de cultivo. En el objeto social de la unidad productora se encuentra la ganadería, esfera de la que Denis dialoga con orgullo y entusiasmo: cuentan con más de 6 mil cabezas de ganado vacuno para aportar cerca de 1,3 millones de litros de leche fresca y carne a la industria, además a la población del municipio Yara. Además crían ganado ovino y caprino, porcino y aves, estos últimos con el fin de autoabastecer los comedores para más de 3500 obreros con que cuenta la empresa. Para los que destinan la siembra de 200 hectáreas con cultivos como el plátano y otras viandas, los frijoles, las verduras.

Un día normal para Denis transcurre desde el despertar a las cinco de la mañana y después de degustar el desayuno que le prepara hace más de 53 años su esposa en el serrano poblado de Guisa, emprende el camino hacia Bayamo y reparte el tiempo entre la coordinación con suministradores, la visita a almacenes, la observancia del tiempo óptimo para la aplicación de productos químicos según la etapa, así como la distribución de estos en las pistas aeroportuarias y el chequeo de la fumigación en cada uno de los campos. Pero si esto no es suficiente, también llega hasta las granjas productoras de semilla, donde controla el almacenamiento y una tarea que considera muy importante, la presencia en los 7 secaderos y los 4 molinos, para encausar con calidad el proceso industrial, y hacer un adecuado control de las plagas para que el arroz llegue a su destino de manera óptima.

De regreso a la oficina lee y estudia documentos relacionados con los planes de producción, imparte orientaciones con jovialidad y la sonrisa de siempre, esa que es del amigo, pero también del jefe exigente y oportuno, cuya mejor prédica es el ejemplo, del que se enorgullecen sus dos hijos que aunque reconocen no lo tuvieron en casa siempre porque la producción de arroz absorbe su vida, comprenden la importancia del trabajo del padre y le apoyan.

Al preguntar cómo pudo llegar a los 76 años con un alto nivel de actividad generadora de estrés por el significado que tiene para la economía del país lo decisivo de la producción de arroz en la alimentación del pueblo, y en la sustitución de importaciones, Denis sonríe y declara que salvo un susto de las sístoles y las diástoles, que controla con disciplina en la ingestión de los medicamentos y la dieta, es un hombre sano, que no tiene adicciones y su única fórmula «es que las cosas salgan bien, que la gente respete el trabajo, tener estabilidad que te permite tener cada día más conocimientos para aplicar, hacer amigos en el trabajo, no molestarse nunca y tener un gran compromiso con lo que hace».

Así es Denis, lleno de enseñanzas y dispuesto siempre a aprender de todos, eso lo hace grande, porque además prodiga afecto, que como la tierra fértil, cosechará los más preciados frutos de la vida.

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