Foto: Captura de video. CNC TV

Aquella jornada fundacional permanece tan viva en el recuerdo de los hijos de esta tierra, que no parece que hayan transcurrido 15 años desde la inauguración en la provincia de Granma, por el Comandante en Jefe Fidel Castro, de ese significativo programa social.

Transcurría el mes de marzo del año 2002, cuando el máximo líder de la Revolución Cubana convertía a este territorio oriental en génesis de sueños y crecimiento espiritual, al dejar inaugurado acá el programa de Salas de Televisión.

En aquel entonces la comunidad rural de El Puntico, perteneciente al municipio de Campechuela, devino el epicentro de aquella obra bella y humana, gestada por ese cubano excepcional, con el propósito de extender, mediante el empleo de las fuentes renovables de energía, los encantos del audiovisual hasta lugares apartados, en los que aún no llegaba la electricidad.

Aunque ya han pasado tres lustros, aquella jornada permanece imborrable en el recuerdo de los habitantes de ese paraje, y quienes llegaron de otros sitios para presenciar el suceso.

Una que recuerda muy bien cada detalle es Yudelkis Aguilar, coordinadora de la icónica Sala de Televisión Julio Antonio Mella, de El Puntico, y habitante de esa localidad.

“Aquel 29 de marzo, el día comenzó más temprano para todos acá. Nadie en la comunidad quería perderse ni un solo detalle de los preparativos para el estreno del programa en el país. Días antes se había comentado que alguien importante inauguraría esa obra social, y eso generó curiosidad, pero nunca llegamos a imaginar que esa persona era el mismísimo Comandante en Jefe”, comentó.

“Todo lucía hermoso en la comunidad; pero ningún instante ha sido tan hermoso allí, como aquel cuando el líder de la Revolución descendió del carro y aún sin dejar que las personas congregadas recobraran el aliento, saludó a la multitud con sinceras muestras de cariño”, agregó.

La fortuna de Fernando

Otro de los afortunados que sintió de cerca la presencia de Fidel aquella jornada de marzo, fue Fernando Tamayo, director del programa de Salas de Televisión en Guisa, quien asistió a la ceremonia en la que el Comandante en Jefe inauguraba ese programa de la Revolución.

“Me recuerdo como si fuera ayer de la emoción que sentí al compartir el mismo espacio con ese hombre de figura larga, uniforme verde olivo y proverbial oratoria, que cautivaba a cuantos le escuchaban”, señaló Tamayo.

“En aquel entonces el Comandante calificaba a las Salas de Televisión como una obra bella y humana encaminada a llegar a los lugares más recónditos, con los medios que posibiliten hacer de Cuba el pueblo más culto e informado del mundo, y llevar los efectos del audiovisual a escala comunitaria”, destacó.

“Para mí ese programa representa mucho más, porque es ante todo, una obra de inmenso amor, significó Tamayo.

“Siento una enorme satisfacción al saberme parte de la materialización de una obra que tiene como artífice al Comandante en Jefe”.

Tres lustros después

La vigencia del legado de Fidel parece incólume en ese sitio granmense donde germinó uno de los programas más humanistas de la Revolución, que luego se multiplicó en miles de comunidades intrincadas.

Actualmente el programa beneficia en Granma a más de 185 mil 500 habitantes de 419 poblados de la provincia, incluidos 156 barrios en zonas del Plan Turquino.

Con el paso de los años, la obra se ha consolidado y ha añadido nuevas misiones a su esencia fundacional.

Según expuso a este sitio digital Irma González, directora del Programa de Salas de Televisión en Granma, el incremento de las comunidades electrificadas impone nuevas formas de asumir el trabajo en esas instituciones.

“La proyección de materiales audiovisuales continua siendo raíz y esencia. El equipamiento tecnológico ha tenido una evolución paulatina, transitando desde las videocaseteras, que implicaban la rotación en ciclos de los casetes, hasta la incorporación de televisores híbridos con entrada de memorias, lo cual hace más funcional el manejo de la programación.

“Sin embargo, las Salas de Televisión han dejado de ser únicamente el espacio donde se abría una puerta al mundo audiovisual para convertirse en galería, salón de reuniones, sala de rehabilitación, casa de cultura, y escenario para actividades deportivas y recreativas, entre muchas otras funciones importantes en la comunidad, sin renunciar a su esencia fundacional”, explicó.

Así lo confirma Diannelis García, coordinadora de la Sala de Televisión de la comunidad de Guanito, en Niquero, quien recreó el arduo trabajo educativo y de prevención social que realizan en el barrio.

“Recientemente una de las familias con las que más trabajamos porque tienen un miembro recluso, me sorprendió gratamente. Ellos me convocaron a su casa, y al llegar a su modesta morada, me dieron una tijera para que picara una cinta que había en la puerta y luego quitaron una sábana que tapaba la entrada, y tras la cual se habían escondido varios habitantes de la comunidad. Luego me dijeron: “de esta forma queda oficialmente inaugurada la exposición Fidel entre nosotros, del barrio El Guanito”. La muestra era impresionante, preparada con recortes de periódicos y realizadas con un ingenio increíble. Pero la mayor satisfacción lo sentí al saber que todo había sido por iniciativa de esa familia, con la cual se había hecho una gran trabajo preventivo”, resaltó.

Otra de las que puede dar fe de la valía de este programa es Leydis Viera, coordinadora de la Sala de Televisión en la comunidad La Plata, en el municipio de Guisa.

Según cuenta Leydis, desde la institución han promovido el estudio de la historia en las nuevas generaciones, mediante métodos atractivos como la creación de una guerrilla de teatreros que hace el montaje de obras relacionadas con las tradiciones patrias.

Así, entre anécdotas, logros y desafíos, llega a sus 15 primaveras esta obra humanista creada por el Comandante en Jefe, en un poblado de este oriental territorio, para luego irradiarse por toda Cuba.

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