La mala noticia recibida  a través del teléfono, lo desconcertó y requirió un tiempo para recuperarse del golpe. Fidel nos había dejado físicamente aquella noche del 25 de noviembre del 2016.

‘’Dormía en mi casa cuando un compañero me llamó. Luego sintonicé la televisión y la confirmé con la intervención de Raúl’’, rememora el mayor retirado del MININT, Antonio Castells Almeida en su morada del reparto Jesús Menéndez en Bayamo.

Por sus labores como militar en los primeros años de la Revolución estuvo cercano al Comandante en Jefe, en La Habana, donde junto a otros compañeros participaba en la protección de la vivienda donde radicaba el líder revolucionario.

Es por eso que  cuando en el año 1961 el Gobierno de Estados Unidos lanzaba una invasión armada por Playa Girón, este destacado combatiente estuviera presente en los combates junto a miles de jóvenes cubanos que la enfrentaron con heroísmo hasta obtener la victoria.

Recuerda que después del año 1959 estuvo destacado en Cojimar en una unidad militar dedicada a la seguridad personal del  guía de la Revolución. Una misión que le permitió además luchar contra los bandidos en las montañas del Escambray.

‘’Estaba en Cojimar ese 16 de abril del 1961. Yo había entrado de guardia a las 12 de la noche y como a la 1.00 de la madrugada llegó la escolta de Fidel y empezó a echar armas en los maleteros de sus autos. Harold  Ferrer, nuestro jefe, nos orientó salir de inmediato rumbo  a Matanzas por la Vía Blanca. ’’

Confiesa que conoció el destino real del viaje en Jovellanos. Allí Fidel les dirigió la palabra y ordenó  tomar Playa  Larga y Girón, junto a otras importantes informaciones sobre la situación creada.

‘’Cruzamos por  Jagüey Grande, el central Australia y… seguimos. Ya se escuchaban los combates. Cercano a la Laguna del Tesoro encontramos al capitán José Ramón Fernández quien nos exhortó a avanzar en columna detrás de los tanques’’.

Asevera que inmediatamente el enemigo descargó su poder de fuego sobre ellos pero sin lograr  detener el avance ininterrumpido hasta las arenas de Playa Larga. Las bajas eran enviadas al central Australia.

En su memoria yacen indelebles los pormenores del cobarde ametrallamiento mercenario al ingenio azucarero, la viril respuesta de los jóvenes milicianos artilleros con sus ‘’cuatro bocas’’ y la presencia del Comandante en Jefe dirigiendo los combates:

‘’Cuando Fidel cañoneó el barco Houston, nosotros estábamos muy  cerca a él. Eso fue en Playa Larga, transitó por la costa hasta posesionarse  frente a la nave enemiga. Le disparó y el barco comenzó a arder. El compañero Idio Pérez Aguilar, uno de nuestros compañeros,  se reclinó en las esteras del tanque de guerra y cuando el Comandante en Jefe efectuó las descargas el sonido aquel  le dañó los oídos.

‘’ El capitán Arsenio Carbonell nos había orientado que mordiéramos un pedazo de madera, pero parece que Idio se quedó expectante de los disparos qué haría Fidel y olvidó esa precaución’’.

Explica que después de las detonaciones el máximo dirigente cubano tomó los anteojos y presenció el final del barco agresor y que casi al anochecer penetró en el mar con el agua al pecho sin que ellos pudieran evitarlo.

‘’Le pedíamos que se alejara de aquella zona tan peligrosa y nos respondía ustedes se preocupan por mí para que no me maten, pero si matan a uno de ustedes lo sentiré toda la vida’’.

Sentado en los bancos circundantes al edificio multifamiliar donde reside en Bayamo, Castells narra pasajes de la victoria de Girón en los cuáles el pueblo demostró al poderoso adversario cuanto era capaz de realizar por su defensa.

‘’Quienes rechazamos la agresión sentimos orgullo al ver con nosotros a los principales dirigentes  Esa posibilidad levantó el espíritu de continuar hasta el triunfo. Su presencia aseguró la victoria’’

El día que fueron aniquilados los invasores, junto a la alegría el destacado combatiente  recibió la triste noticia de que había caído uno de sus coterráneos bayameses.

‘’ Allí cayó el combatiente Mariano Tamayo, primer teniente de la columna Dos. La noticia  resultó muy triste en momentos en que el enemigo cargaba con una inolvidable derrota.’’

Acerca de la pérdida física de Fidel le recomienda a la juventud ‘’seguir su ejemplo, su legado, tener siempre vivas sus ideas. Que no se dejen confundir por el enemigo y así estará siempre con nosotros el Comandante en Jefe’’.

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