Se trabaja en una estrategia para insertar el higo dentro de la fruticultura cubana, con ese objetivo se ha diseñado un plan para extender el cultivo a la región oriental de Cuba.

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov (IIAJD) es uno de los pocos centros de investigación científica en Cuba que integra los estudios agrícolas, pecuarios y de servicios ambientales, para impulsar el desarrollo agroalimentario del país y  de los ecosistemas tropicales.

A casi 40 años de la inauguración de la institución, en la oriental provincia de Granma, aumentan los retos y aspiraciones de sus trabajadores en aras de favorecer la producción en las actuales condiciones climatológicas y aumentar la calidad y cantidad en la alimentación del pueblo, prioridad de la Revolución.

En su estructura, la institución científica integra una sede principal, una estación de pastos, forrajes y plantas proteicas con relevantes estudios para el desarrollo del programa ganadero, y una estación de experimentación agrícola, todos ubicados en el municipio de Bayamo.

Nuevos pasos para continuar el camino

Eduardo Tamayo, director de la institución, explicó en un encuentro reciente con la prensa, que entre los retos apremiantes del IIAJD se encuentran incrementar el potencial científico mediante maestrías, doctorados y otros cursos de superación.

También señaló como prioridad aumentar el financiamiento a través de la importación y exportación de servicios y personal capacitado, así como extender los resultados científicos a todo el país.

Tamayo destacó que el IJD tiene la misión de contribuir a la soberanía alimentaria a partir del desarrollo de productos, servicios y procesos de innovación como parte de una estrategia trazada hasta el 2020, año en que la institución científica cumplirá su aniversario 40.

El directivo refirió que el trabajo sostenido de los investigadores en estas cuatro décadas demuestra cuánto puede lograr la ciencia al servicio de la producción, razón por la cual hay mejor receptividad por parte de los campesinos a la hora de implementar las nuevas técnicas.

Eduardo Tamayo señaló que es necesario aplicar los resultados científicos técnicos de la Institución para el desarrollo agropecuario del país y fomentar variedades agrícolas tolerantes a las altas temperaturas y la sequía, problemas climáticos actuales.

Día a día en el Dimitrov

Pastora Verdecia Pompa, investigadora auxiliar y fundadora del centro de investigaciones.

Pastora Verdecia Pompa, investigadora auxiliar y fundadora del centro de investigaciones, explicó a la prensa que actualmente mantienen como objetivos de trabajo la creación y transferencia de tecnologías agrícolas sostenibles en cultivos alimenticios, sobre todo la producción con fines comerciales de semillas certificadas, condición necesaria para productores especializados.

Agregó que también es prioridad la creación de semillas indispensables en la formulación de piensos alternativos para la alimentación animal, materia prima que permite sustituir importaciones y contribuye al desarrollo agropecuario.

Verdecia Pompa, añadió que en la oriental provincia de Granma, 25 variedades de frijol están en proceso de evaluación de acuerdo con las condiciones climáticas, y ya se han obtenido resultados superiores a una tonelada por hectárea.

Además se trabaja en una estrategia para insertar el higo dentro de la fruticultura cubana, con ese objetivo se ha diseñado un plan para extender el cultivo a la región oriental de Cuba.

Eduardo Tamayo resaltó que otro de los proyectos en fase de desarrollo es el Programa de Innovación Agropecuaria Local (PIAL), con ramificaciones en 10 provincias del país, y tiene entre sus objetivos la conservación, diseminación y multiplicación de variedades locales.

Los servicios de la institución son aplicados en Guantánamo, Santiago de Cuba, Las Tunas, Holguín, y siete municipios de la provincia de Granma, incluidos todos los polos productivos del territorio, sede de las instalaciones.

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov, desde su fundación en 1980, ha aportado significativas investigaciones sobre tecnologías para la explotación del ganado vacuno, para la producción de alimentos de forma sostenible en la montaña, así como el manejo de plantaciones de cafeto, y muchas otras en favor del desarrollo agropecuarios del país.

 

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