Foto: Diana Iglesias

Sabía que por su sangre corría musicalidad, escuchar el río La Plata y el encuentro de sus aguas con las grandes lajas en las pozas era un goce, lo es todavía, cuando sigue añorando regresar a los orígenes de la casa humilde de tablas de palma y café caliente y claro en el jarro para sorprender el amanecer. Sueña despierto Celso Portales Tamayo, un actor que se desviste con palabras.

La Primera Colada del Centro de Comunicación Cultural Ventana Sur, en Bayamo, espacio de homenaje a quienes se destacan por sus aportes y trayectoria artística, lo recibió con los brazos abiertos, como ha de recibirse a un amigo, a quien mucha sonrisa fabrica con sus versos, guitarra en mano.

Y la guitarra llega a Celso casi por casualidad. Primero fueron los pasos hacia el futuro. Cuando tuvo en sus manos dos caminos bifurcados como los lados de un ángulo: entraba al mundo de la medicina forense o al artístico. Y el segundo se lo llevó con más fuerza hacia las aulas de El Yarey, otrora escuela de Instructores de Arte.

Profesores de primera, materiales abundantes, todo el corazón puesto en función de la escena y sus primeros pasos solo en Guamo, Río Cauto, complementaron al Instructor graduado. Manejar títeres, a los que recomienda hacerlo con delicadeza, como si estuvieras moviendo a una criatura muy querida, un tres que saltó a sus manos y el trabajo sólido con niños y niñas rio caucenses le dieron el aval para venir a Bayamo.

Y Andante era una quimera, pero de lo imposible vino la oportunidad y fue uno de ellos. Confiesa Juan González Fiffe, director del Grupo de Teatro Callejero Andante que ya conocía a Celso del Yarey, de Guamo, de resultados de trabajo y le dio como tabla de salvación que fue para el grupo, muchos encargos, uno de ellos: el tres. Instrumento difícil pero amigable.

Hasta hoy no se desprende Celso de las cuerdas. Se atrevió más allá de hacer música para las obras teatrales y fundó los tríos Los audaces y La Roca, el primero forma parte del catálogo de la Empresa Comercializadora de la Música y los espectáculos Sindo Garay de Granma.

Junto al tren que se fundó en 1991 (Andante) y no se detendrá jamás, seguirá la vida entera, dice sonriente y seguro de que la agrupación de las artes escénicas ha marcado una manera de hacer, tanto en la realización artística como pedagógica.

Como maestro acumula también experiencia Celso, el instructor y esa vocación inseparable por enseñar a apreciar las artes no se le deslinda. Formando a quienes como él tomaron ese camino artístico desde la enseñanza o a los muchos niños y niñas de la compañía infantil Los Andantinos.

Reconoce sin sonrojos que si ha tenido éxitos en las tablas es porque siempre lo acompaña alguien grande en lides histriónicas, ese es Eudis Espinosa la mayoría de las veces. Inseparable compañero dentro y fuera de los vestuarios.

Premiado dos veces con el Caricato que entrega la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en 2004 con la obra Corral de fantasía y en el 2016 con Cuba de sol a mi en la que maneja con soltura títeres y guitarra; lo reconocen como el actor masculino que más premios ha obtenido en Granma a lo largo de su carrera.

Rodeado de sus compañeros, amigos, su madre, uno de sus cinco hermanos, dos de sus hijos, el calor y afecto de la gente de Ventana Sur, Celso arroja las últimas piezas que lo visten y canta junto a Eudis, sonriente dice que no trabaja pensando en placas ni diplomas, que sencillamente lo seguirá haciendo desde el corazón. Y es creíble, ya va sin ropas dando el alma en cualquier escenario.

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