Este comentario vincula dos historias. La de Michelle Cappaso, la triste celebre despachadora en el aeropuerto de Miami que amenazó a un pasajero rumbo a Santiago de Cuba, y la de un cochero en Bayamo, del que no sabemos su nombre, pero sí su sorprendente historia de maltrato.

La primera, quedó expuesta en las redes sociales y tal vez hoy su protagonista se encuentre en un puesto de menos reputación o haya sido despedida de su trabajo; en la otra historia, el individuo goza de impunidad y podrá continuar maltratando a sus clientes, especulando con la necesidad de los pasajeros.

Michelle Cappaso sintió el poder en sus manos. “Te puedo bajar del vuelo”; “es más, ahora sí no vas abordar” y más poseída por la arrogancia arremetió: “Pídame disculpas, que le estoy permitiendo volar”.

La escena quedó grababa con la cámara de un celular y acabó en Facebook. El poder, el mal genio y el abuso de la Capasso y de su compañía Havana Air sufrieron una leve estocada al verse expuestos, criticados y apabullados por la opinión de  millones de cibernautas.

Tal escenario bajó los humos de la compañía, famosa también por sus abusivos precios de quinientos dólares o más, situación que cambió con la llegada de una competencia.  

Acá en nuestro querido Bayamo una escena también de maltrato. “Si no te acomoda el precio: ¡Te bajas!” ¿Puede un cochero que vive del dinero de sus pasajeros hablarle así a su cliente? Este tipo de ultraje se vive casi día a día cuando alguien intenta reclamar.  

Esta escena así de ultrajante, se vivió cuando una doctora trató de reclamar a un cochero por la subida del precio del pasaje en los días previos al carnaval. Es sin más rodeos, maltrato, humillación y más que eso sentirse poseído por prestar un servicio básico y necesario para esa trabajadora.

Ella debió tragar en silencio. Debió soportar el “si quieres bájate” porque debía llegar temprano, o porque no podía pagar un bicitaxi, o porque no había ómnibus urbano o porque simplemente fue la vía que eligió.  

El cochero sí sabe que ella tenía que pagar el precio establecido por él. Eso es precio de especulación, aprovecharse de la carencia para elevar el valor del pasaje. Hecho que suele ser habitual en Bayamo en fechas festivas.

Deberíamos grabar y publicar en nuestras redes hechos como esos. Deberíamos grabar y publicar a dependientas que mientras les hablas se hacen las desatendidas;  deberíamos grabar y publicar al funcionario que se cree imprescindible  para la solución de un problema; al médico que revisa el celular mientras consulta…. Deberíamos además dejar testimonio de la recepcionista grosera, del cuentapropista engreído, del vecino mal hablado, del funcionario corrupto y del ciudadano que hace indisciplina social.

Si la doctora hubiese publicado el maltrato,  tal vez,  se hubiera amplificado el malestar, y no hubiera quedado solo entre los seis pasajeros que  criticaron la respuesta grosera y descompuesta del cochero.

Tal vez alguien lo hubiera identificado y al menos bochorno sintiera al verse expuesto de su tosquedad con una dama.

Es más, debería existir una plataforma pública para en ella contar esas historias de maltrato. Debería ser esta una válvula de satisfacción del ciudadano común que no encuentra dónde expresar situaciones como estas. Y en caso de encontrar un espacio sabe que –tal vez-  tendrá como respuesta un silencio cómplice.  

 

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2 comentarios en «El cochero, la doctora y el esperado fin de la impunidad»

  1. Bueno ya lo cocheros al menos van a ir cojiendo la cola con los nuevos MotoTaxis que estan circulando en la ciudad que son mas rapidos, comodos y eficientes, me imagino dentro de poco solo seran un entretenimiento montar en coche.

  2. B. tardes, todo esto es comun, es mas comun trpezar con esto que con una puiedr en medio de cualquier terraplen de los barrios del norte de nuestra ciudad de bayamo, pero qué pasa? NADA, miles somos victimas o testigos del maltrato, abuso, humillasion, es mas como ya casi estamos acostumbrados y al no tener donde desahogar la impotencia, entonces no decimos nada, lo peor NO TENEMOS donde decir NADA, coger calle linea y veremos cuantas cañonas en cada esquina de cada cochero, y la policia en la avenida Francisco V. Aguilera, velando…………, no se, parecido los inspectores del PP, digo si aun pertenecen a este organismo, la concreta, NO PASA NADA, ni a los infractores PELIGROSOS, ni a los inspectores, ni a nadie.

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