En constante ajetreo lucía  este miércoles el centro histórico de la capital de Granma. Aunque las últimas jornadas, en este territorio oriental,  se han caracterizado por la presencia de un sol radiante, los granmenses intensifican las medidas preventivas encaminadas a proteger sus bienes así como a garantizar el abasto de agua y alimentos antes, durante y después del huracán Irma.

Como es tradicional en estas condiciones, la compra de alimentos liberados y de la canasta básica para garantizar productos suficientes para los días huracanados,  se ubica entre las prioridades.

Así lo confirma Argelio García, quien se encontraba comprando los productos de la canasta básica en el Mercado del reparto Jesús Menéndez, y quien según comentó, adquirió mercancía necesaria para garantizar alimentos por unas cuantas jornadas.

Por su parte María del Carmen Báez prioriza el almacenamiento de agua potable para el consumo, así como el hipoclorito de sodio para descontaminar el líquido.

Mientras Ana Pupo acelera la compra de medicamentos, y el aseguramiento de las ventanas y cubiertas de su vivienda.

En tanto Susana Frandin e Irma Peláez adquieren velas para garantizar la iluminación en caso de fallas al servicio eléctrico, además de jabón, detergente y otros productos necesarios para el aseo.

De forma organizada la población de este territorio adquiere los productos necesarios.

Con la serenidad y experiencia que los caracterizan, los granmenses no se descuidan de la aparente calma, y dan muestras de la alta percepción del riesgo que poseen.

La población adopta las medidas correspondientes a la fase decretada por la Defensa Civil, y sigue atenta la trayectoria del meteoro a través de los medios de comunicación

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