Manuel y Rosabel Silva Silva
Hermanos Manuel y Rosabel Silva Silva

El hogar de ancianos Lidia Doce de la ciudad de Bayamo acoge a 181 abuelitos de varios municipios de Granma. Algunos de ellos pasan los cien años de vida y, dados los cuidados y la asistencia médica en la institución, esos centenarios tienen un excelente estado de salud.

El hogar se fundó en junio de 1979, como parte de los programas de salud que emprendió la Revolución cubana para garantizar calidad de vida a la población de la tercera edad.
Desde entonces en esa institución no habían coexistido dos hermanos con más de cien años. Pero el pasado calendario Manuel y Rosabel Silva Silva comenzaron a compartir los servicios de ese centro de la capital granmense.

El primero llegó al hogar el 15 mayo de 2015 y el segundo en septiembre de 2016, desde entonces esa ha sido su casa y en ella han construido una nueva familia. Aseguran que los cuidados de enfermeras, trabajadores sociales y asistentes han sido muchos, siempre garantizando su bienestar e integridad física y mental.

Me sorprendió en gran manera hablar con estos hombres que acumulan 109 y 105 años de vida. En el diálogo no tuve si quiera que esforzar la voz porque ambos escuchaban mis intervenciones con perfección. Sus oídos aún aguzados, sus ojos con buena visión, sus extremidades con capacidad motora, me dejaron atónita.

Entonces se estructuró un intercambio en el que conocí interesantes historias.
Rosabel, por ejemplo fue combatiente en la Sierra Maestra, cuando Cuba libraba su guerra de guerrilla. Dice que se inició en el ejército con el firme propósito de luchar por lo que hoy tenemos, un país soberano en el que hay educación y salud gratuitas para todos, oportunidades de empleo, seguridad alimentaria y sobre todo garantías de una vida equilibrada y feliz para los ancianos hasta el último de sus días.

Me comentó que en medio de esa lucha en la montaña conoció al más grande de todos los guerrilleros cubanos, Fidel Castro Ruz. A él lo recuerda como un joven de palabra y acción y con una inteligencia única.

Manuel y Rosabel proceden del municipio granmense de Jiguaní. En la lejana comunidad del Faldón nacieron y compartieron vida con una numerosa familia de 21 hermanos.
Hoy solo quedan ellos dos apostando por el club de los 120 años, porque salud y vitalidad tienen para ello.

Ninguno padece enfermedad crónica. Solo Manuel se queja a ratos de dolores articulares por una leve artrosis, pero el tratamiento nunca le falta en el hogar de ancianos de la ciudad de Bayamo.

Comparte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

16 − diez =