
Aunque persiste la humedad asociada a las lluvias de la actual etapa invernal, cuatro de los cinco centrales granmenses ya se han incorporado a la zafra azucarera 2017-2018.
El 22 de enero reinició sus operaciones el ingenio Enidio Díaz, de Campechuela, y dos jornadas después lo hizo el Arquímides Colina, de Bayamo.
Estas dos fábricas se sumaron a la actual campaña en diciembre último, pero el día nueve del presente mes detuvieron sus operaciones a causa de las persistentes lluvias que provocaron humedad en los campos y frenaron el corte y tiro de la materia prima para los centrales.
El martes último entró en acción el ingenio Roberto Ramírez, de Niquero; en tanto el Grito de Yara, el cuarto de los ingenios granmenses incorporados a la molienda, comenzó sus operaciones en la jornada de este miércoles.
José Luis Núñez, director de Atención a Plantas Industriales en la Empresa Azucarera Granma, comentó a este sitio digital que una gradual recuperación en el corte manual, así como en el alza y tiro de la caña hicieron posible la entrada en producción del crudo en esas fábricas, aunque las precipitaciones cesan unos días y luego vuelven a golpear.
Pese al complejo panorama actual, destacó, los agroazucareros granmenses mantienen la disposición de poner toda la capacidad y el talento en función de revertir los atrasos y lograr una zafra eficiente.
El directivo resaltó que se trabaja intensamente en el drenaje de los campos, la mejoría de los caminos, y se destinan esfuerzos a eliminar el exceso de materias extrañas en la caña.
Asimismo, en las industrias se ajustó, en esos días de receso forzado, cada área para garantizar molidas estables e incrementar la exigencia y disciplina que aseguren la entrada con calidad de la materia prima y una operación eficiente de los ingenios, agregó.
El central Bartolomé Masó, del municipio homónimo, él único que falta del territorio por sumarse a la actual zafra, está listo para operar en cuanto las condiciones del tiempo lo permitan, porque, señaló, continúa lloviendo en esa zona, y por tanto se acrecienta la humedad en los campos que tributan materia prima a esa fábrica.
En consonancia con el cese definitivo de las lluvias se logrará una estabilidad en la producción del crudo en este territorio oriental, que acumula un importante atraso, debido a la humedad que ha generado bajos niveles de procesamiento de caña en los centrales.