Foto: Equo

Washington, 1 mar (PL) Los terremotos generados por el fracking podrían disminuir si se aleja la extracción de combustible de las fallas geológicas, afirmó hoy un estudio de la revista Geochemical News.

Según los autores, la inyección de fluidos a alta presión para romper rocas subterráneas debe situarse a 895 metros de las fallas en la corteza terrestre, o una distancia mayor.

La investigación se basó en datos microsísmicos publicados de 109 operaciones de fracking llevadas a cabo predominantemente en Estados Unidos.

Con el trabajo, los expertos intentaron estimar hasta qué punto la fracturación en la roca se extendía horizontalmente desde los puntos de inyección del pozo de petróleo.

Los resultados confirmaron que la probabilidad de que las fracturas se extiendan horizontalmente más allá de los 895 metros en rocas de esquisto bituminoso es del uno por ciento.

El estudio también develó un 32 por ciento de posibilidades de que las fracturas se extendieran horizontalmente más allá de los 433 metros, distancia entre los puntos de inyección y las fallas considerada segura anteriormente.

El autor principal de la investigación, Miles Wilson, alertó que los terremotos inducidos pueden ser un problema y, si son lo suficientemente grandes, pondrían en riesgo la seguridad del público.

Según el experto británico, como algunas fallas permiten el flujo de sustancias a lo largo de ellas, también existe la preocupación que componentes nocivos contaminen las fuentes de agua potable.

Infografía tomada de SGK
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