Foto: Carydad Rosales.

Usted quiere verme  feliz, y eso ocurre casi a diario. Es cuando  salgo de mi casa y en cualquier  calle de Bayamo, alguien me detiene, me abraza o  me da un beso  y contento  me dice, mi profe de Literatura y español.

A veces me acuerdo de ellos,  otras no. El  tiempo deja huellas  y aquellos adolescentes  muchos ya  peinan canas como yo y en sus rostros ya asoman algunas arrugas.

Y es que  Francisco Leonel  Luque Felizola, fue el profesor de muchos adolescentes de la década del 70 en la escuela  secundaria básica  José Antonio Saco de Bayamo.

Recuerda con nostalgia aquellos años,  cuando todos los padres  querían que él fuera el profesor de literatura y español de sus hijos, sin embargo  los adolescentes     rogaban para que  esto  no sucediera. Él era  demasiado reto  y  se hacía respetar.

Sonriendo recuerda  como  una obra literaria era prácticamente  dramatizada en el aula por él y por los estudiantes,  las composiciones  siempre  estaban relacionadas con  la vida de algún conocido    y que decir de  los estudiantes en el pizarrón escribiendo lo que él le dictaba. Pobre del que tuviera una falta de ortografía, tenía que buscar en el diccionario lo que el alumno  había querido decir y la tarea era escribir  unas cuantas oraciones con la palabra correcta.

Sonriendo también recuerda sus chistes en el aula, cuando uno de sus alumnos desviaba la atención  para el pasillo o conversaba bajito con el compañero de al lado.

Sin embargo cuando terminaba el curso escolar tanto padres como alumnos le agradecían porque la materia había sido vencida  y de seguro esas clases no se olvidarían jamás, tampoco la falta de ortografía cometida.

Así era  el profesor  Luque, como todos los llaman, quien después de jubilado, se acercó a  Radio Bayamo con un proyecto de un programa dramatizado. Mini magazine, el  cual fue aprobado y por muchos años salió al aire  a las  9 y 50 de la noche, con gran aceptación de los oyentes. También escribió el programa Antes de ir a la Mesa.

Hoy con 78 años de edad, al conversar con él, dice, entusiasmado, el  profesor  tiene  que tener la  habilidad de atraer la atención en un aula llena de alumnos y ser capaz de mantenerla por tiempo prolongado.

Y eso es muy difícil, y es lo que le sucede a muchos educando de hoy, no diseñan  clases interesantes, frescas y actuales, ni promueven  la curiosidad y el aprendizaje fuera del aula.

Parecido también a lo que sucede con el escritor de programas radiales donde  debe lograrse  una perfecta combinación de aptitudes y conocimientos, que   genere la suficiente curiosidad y motivación, para que sus oyentes continúen invirtiendo tiempo en escucharlos.

 

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