Y para que todo quedara reluciente este 10 de octubre para la celebración del aniversario 150 del inicio de Las Guerra de Independencia  en Manzanillo muchos hombres y mujeres laboraron en diversas áreas.

Entre esas personas se destaca el matrimonio de campesinos compuesto por María Rosa León Reyes y Josué Guilarte González, quienes atendieron directamente la vitalidad del árbol del jagüey que atrapa con sus raíces las ruedas dentadas del otrora ingenio Demajagua, así como las piezas  encontradas en las acciones de excavación del lugar.

“Limpiamos las dos tarjas encontradas que fueron colocadas en el lugar por logias del territorio y que estaban desaparecidas y emergieron a la luz nuevamente en las labores de restauración durante una excavación. Así mismo trabajamos en la limpiezas de las piezas museables del monumento”, dice María Rosa.

Ambos sienten una satisfacción enorme contribuir a la restauración de altar de la Patria, de su árbol y piezas patrimoniales. Cuando conversan con ellos no pueden esconder la emoción por las labores que ellos realizaron allí.

“Para nosotros es de gran valor porque en este 150 aniversario  van a lucir brillantes y se podrá leer todo lo que aparece en las tarjas”, agrega León Reyes. “Le aplicamos un producto natural, que hemos creado, nativo de nuestra ciudad de Manzanillo, de este propio patio de la agricultura urbana y suburbana donde estamos que en esos momentos está bautizado con el nombre de Germivid (Germinación y vida)”.

“Trabajamos con el árbol, aplicándole prácticas agroecológicas de gran importancia y en estos momentos se están viendo resultados. Aunque tenemos que decir que es a largo plazo cuando se verán los mejores resultados, porque el árbol está envejecido”, dice esta mujer.

“Este árbol, agrega Josué, tiene su sistema radicular envejecido, un suelo muy compactado donde no se retiene la humedad, y es por eso que tenía algunos problemas en su germinación y en su crecimiento. A través de las prácticas agroecológicas como la aplicación de la materia orgánica al 50 por ciento, lo inoculamos microbiológicamente y así le fijamos nutrientes y nitrógeno a ese suelo para que el árbol perdure por muchos años”.

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