Foto: Ariadna Morales.

El Proyecto de Inserción Socioeconómica para Personas con Discapacidad traza estrategias de progreso buscando sensibilizar, capacitar, y abrir nuevas posibilidades de empleo a las personas con esta condición desde iniciativas de desarrollo local y proyectos de colaboración en el municipio granmense de Bartolomé Masó y los consejos populares bayameses de Julia, Mabay, Santa María, San Juan y Siboney.

Yosbani Alarcón Benítez es un joven masoense de  44 años beneficiado por este plan.  Él tiene discapacidad intelectual y recibió el equipamiento para trabajar.

¿Qué actividad desarrollas?

Trabajo en una ponchera. Desde hace un poco más de tres meses empecé y estoy contento y agradecido a los especialistas del proyecto, tengo mis clientes y estoy ganado buen dinero.

¿Cómo ayudas a tu familia a partir de la labor que realizas?

Cojo bastantes ponches y ayudo a mi mamá y mi abuelita que viven conmigo y están viejitas. Porque si cojo bastantes ponches gano más dinero y así aporto algo a la casa.

¿Cómo te enteraste del proyecto?

Un amigo que vive aquí cerca me dijo y yo fui y me ayudaron bastante. Me dieron clases, porque aunque yo sabía coger ponches me enseñaron otras cosas que también hacen falta para trabajar bien.

¿Te ha cambiado la vida desde que tienes la ponchera?

Mucho, y muy bien, me siento contento y los equipos son bastante buenos. Tengo la ponchera aquí mismo, en mi casa.

Por su parte, Ada Benítez Pérez, madre de Yosbani  se siente dichosa a y agradecida por la manera en que su hijo ha aprendido a trabajar en este emprendimiento.

¿Cuánto ha cambiado la vida de Yosbani y de la familia desde que el inició los trabajos en la ponchera?

Está motivado, se siente responsable de la familia y de los equipos que tiene a su cargo para trabajar.

Esto le ayuda grandemente y aparte de insertarlo y que él se sienta útil es un aporte importante para la familia. Yo trabajaba, me jubilé hace un año y unos meses, y ese cambio se siente en los  recursos familiares.

Mi hijo aporta grandemente en los gastos del hogar, aquí vivimos tres personas, mi mamá que es una viejita, que tiene 90 años, él y yo.

Desde que trabaja en su emprendimiento Yosbani ha experimentado un cambio en cuanto a su responsabilidad, autoestima e independientemente de lo que aporta a la sociedad beneficia sustancialmente a la economía familia, favorece sus relaciones sociales y tiene cumplido uno de los sueños más preciados de su ser humano, el acceso a un trabajo digno.

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