Su historia está sellada además por los incontables esfuerzos que realizara su familia y la Revolución cubana para sus atenciones médicas superando los obstáculos que imponía el inhumano bloqueo económico, comercial y financiero que el gobierno de los Estados Unidos impuso a nuestro país.

PERIODISTA:  ¿Qué experiencias tienes para compartir sobre la afectación directa  del bloqueo en tu infancia?

ANTONIO LLUMBET DE LOS REYES: A sólo poco tiempo del Triunfo revolucionario del Primero de enero de 1959 tuve un accidente doméstico.  Las escasez de los medicamentos, la salida de muchos médicos para el exterior que abandonaron su profesión en Cuba, provocó una serie de dificultades para mis operaciones y cirugías, varias trabas y situaciones que enfrentaron muchos compañeros, muchos médicos, incluyendo combatientes del Ejército Rebelde.

El tres de julio de 1967 cuando sólo tenía seis años sufrí este accidente cuando mi abuela se encontraba encendiendo el fogón el cual utilizaba kerosene y alcohol para precalentar, eran de esos fogones de la época que usaban esos combustibles.

Con la inocencia de mi corta edad me encontraba jugando en la cocina, y muy cerca de mí a escasa distancia había una lata de alcohol… mi abuela al encender el fogón tiro la cerilla sin mirar y cayó justo dentro de aquella lata de alcohol, provocando una gran explosión.

Inmediatamente las llamas me envolvieron, y recibí graves quemaduras en mí rostro, pecho y brazo izquierdo, algunos vecinos y personal de un taller de pintura que estaba frente a mi hogar, con unos sacos me apagaron y con unos extintores amortiguaron las llamas en la cocina y apagaron el incendio. También auxiliaron y apagaron a mi abuela que recibió quemaduras superficiales.

Todo ocurrió tan rápido que cuando llegaron los bomberos todo estaba bajo control. Me montaron en un camión y me llevaron para el Hospital Infantil “Hermanos Cordové” de Manzanillo, y después de recibir los primeros auxilios y curas, por la severidad se me remitió a la Ciudad de Santiago de Cuba donde ingresé en el Hospital Provincial y al mes y medio se me trasladó para el Hospital Infantil santiaguero.

P: ¿Cómo fueron las atenciones médicas que recibiste a pesar de las condiciones  en que te encontrabas y la escasez de medicamentos que tenía el país para tu caso en específico?

ALL: Desde el inicio que estuve ingresado en el hospital de Santiago de Cuba, donde permanecí en estado grave crítico durante tres meses, me curaban con acetil rojo, que era lo que podían ponerme. En el accidente perdí mucha piel y la Revolución no tenía los medicamentos necesarios para mi caso debido al bloqueo.

Luego en medio de mi recuperación mi padre me traslada para La Habana y allí fui atendido por los mejores especialistas de cirugía plástica del país, como el Dr. Tolón, el Dr. Hernández Amador del Hospital William Soler, el Dr. Lezcano del hospital infantil, y otros médicos del Hospital Calixto García. Los mejores especialistas me dijeron que no tenía arreglo en Cuba, debido a un medicamento que se llamaba Queloide que eliminaba las anomalías que presentaba mi piel, o sea me operaban, me salía otro bulto de piel más y me deformaba toda la cara.

P: ¿Cómo enfrentaron los médicos y tu familia la situación para tu mejoramiento?

ALL: Mi papá le escribe al Comandante Sergio del Valle, quien en ese entonces era el Ministro del Interior. Este expedicionario del yate Granma comienza una serie de trámites con el Ministerio de Salud Pública y realiza todo un proceso de una búsqueda de solución en el exterior.

Ya en el año 1976 se determina por la dirección de la Revolución de enviarme hacia Inglaterra para comenzar una serie de varias cirugías pláticas que duró por cinco años. Las operaciones le costaron a Cuba 400 mil Libras esterlinas y gracias a las bondades de nuestro país, mi familia no tuvo que pagar ni un centavo de esta atención médica en el exterior, todo lo pagó el Estado cubano. Mi humilde familia nunca podría pagar esa deuda tan grande, por eso mi agradecimiento total a Fidel y a la revolución cubana que enfrentó las trabas del bloqueo para superar mi problema.

P: ¿Dónde recibiste atención médica en el exterior?

ALL: En el Queen Mary’s Hospital, un hospital soterrado de la segunda guerra mundial que todavía funciona en Londres , En octubre de 1976 es cuando ingreso en este centro y enseguida tuve una atención muy personalizada de los diplomáticos de la Embajada de Cuba en Inglaterra. Recuerdo el nombre de Leonel Soto quien hizo los trámites con el médico. Este hospital que tenía en ese entonces casi 80 salones de operaciones en los que trabajaban los mejores especialistas de distintos países del mundo.

P: ¿Qué agradecimiento tienes entonces con tu experiencia vivida?

ALL: Agradecido estoy de todas las personalidades que participaron en mi cura, que rompieron prácticamente el bloqueo porque el producto no entra al país. Agradecido también con el Dr. Eliodoro Martínez Junco, el Dr. Ramón Perea Chávez, el ortopédico Álvarez Cambra, director del hospital Frank País. Agradecido además con Fidel porque fue quien inició el programa de atención a los casos más difíciles como el mío que no tenían como atenderse en Cuba, con la creación del departamento MediCuba, con el que rompió en muchos momentos las trabas del bloqueo y mediante el cual se enviaban los casos al exterior para la atención especializada.

P: ¿Fue un cambio de vida para ti esta experiencia?

ALL: Todo eso cambió mi vida porque a partir de todos los proceso de injertos mi rostro mejoró en un 98 por cierto a como estaba. Cambió mi vida porque me he dedicado a la música, a la cultura, me hice licenciado en economía, estuve 23 años trabajando en la dirección municipal de comercio, es decir hice mi vida normal, agradeciéndole a la Revolución que enfrentó a toda costa las consecuencias el bloqueo y si costarme ni un centavo.

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