Foto: Captura de video. CNC TV

Diversas llamadas telefónicas o mediante el intercambio directo alertaron a un equipo de la CNC acerca de la calidad del helado en las cremerías de la urbe. Entonces, cámaras y micrófonos en mano nos lanzamos a desandar tras la ruta de los sinsabores del helado. “Refiero que la instalación está acogedora y la atención es aceptable, pero es lamentable la pésima calidad del helado ofertado para ser tan caro, ya que no se corresponde el precio con dicha calidad”.

Por favor quiero hacerle llegar al responsable del lácteo que no sirve el helado, y nosotros somos pobres, por lo que da pena gastar los kilitos que tenemos en un engaño”

“Me agrada el servicio que ofrece la instalación, pero lo que tiene para ofrecer, que es el helado, no es de su totalidad bueno, ya que no hay variedad de sabores y el helado es un agua de leche congelada”.

“Que día más fatídico a pesar de ser mi cumpleaños. Vine a la cremería a degustar un sabroso helado, de lo que se acostumbra a vender en nuestras cremerías, pero nada de eso: Primero me encontré un helado derretido, segundo, la bola de helado de 10 y 20 eran muy similares, y tercero, están ofertando helado normal como helado especial y lo están cobrando a 1.50, ¡tremenda burla para el pueblo!”

Estas son solo algunas de las insatisfacciones reflejadas en el libro de quejas y sugerencias de La Luz, una de las cremerias más visitadas de la ciudad de Bayamo, urbe que por muchos años se ha distingudo a nivel de país por la exquisitez de sus helados.

Pero el evidente descontento no es exclusivo de una sola unidad, panorama que motiva a la reflexión y nos impone una interrogante: ¿qué ocurre por estos días que la calidad de este alimento que se expende en la red de cremerías de la capital granmense genera tantos sinsabores?

La interrogante nos condujo a un recorrido que comenzó en la cremería 18 Plantas. Allí Gretel Osorio, una de las clientas, comentó que el helado no tiene la cremosidad que debería tener, “no es que esté del todo malo, pero pudiera estar mejor”, agregó.

“Yo vengo con frecuencia a esta cremería y en las últimas semanas he notado que el helado no tiene la cremosidad que debe tener el que conocemos como “especial”, manifestó Pavel Hernández, otro de los clientes de la mencionada unidad.

La otra parada del viaje nos llevó nuevamente a la cremería La Luz. En esa instalación varios clientes se mostraron insatisfechos con la cremosidad del helado que estaban ofertando.

Una de las insatisfechas fue Tania María Hernández, quien consideró que el helado que se estaba comercializando en ese moemento estaba muy lejos de ser de crema.

Pero estos no son los únicos clientes que han salido disgustados, en las últimas semanas, de las cremerías de la capital granmense. Así lo confirma Dayamí Castañeda, administradora de cremería La Luz, quien explicó que desde hace unos días atrás ha existido insatisfacciones por los clientes con la calidad del helado, principalmente relacionado con la cremosidad del mismo; “hay muchos clientes que llegan aquí y dicen que la calidad no se corresponde con el precio del producto”.

Además de la cremosidad, otros atributos del helado como la consistencia del son cuestionados por estos días.

Oscar Betancourt señaló que en disímiles ocasiones el helado que sirven en la cremería 18 Plantas está blandito.

Esa experiencia también la ha vivido Juan Estrada, cliente de la cremería Amanecer, quien se quejó porque el alimento se lo habían servido prácticamente derretido.

Vivian Lafargue Bello, administradora de esta última unidad, precisó que ciertamente en los últimos días han tenido varias incidencias con la calidad del helado.

¿La culpa es de la vaca?

Lamentablemente, los problemas con la calidad del helado especial que se comercializa en la urbe no fue cosa de un solo día. Tras varias semanas realizando un examen a las ofertas de esas unidades y pulsando el criterio popular, un equipo de este noticiero pudo constatar, que en no pocas ocasiones, el producto, al momento de la venta, carece de propiedades que le deben dar su cuerpo especial.

Lafargue Bello añadió que el producto ha llegado blandito en diversas jornadas. “Ayer mismo yo no lo pude recibir porque estaba demasiado blandito, lo tuve que virar, el resultado es que los clientes se quejan y nosotros somos quienes tenemos que dar la cara”.

Esa jornada (domingo 11 de noviembre) ninguna cremería de la ciudad pudo recibir el helado, por no estar apto para la venta.

Al respecto Humberto Rondón, director de la UEB Lácteos Bayamo, explicó que la situación se generó por problemas en la operación de la sala de máquinas.

“Es un proceso que se hace durante toda la noche, y el hombre no lo operó bien, por lo cual la refrigeración no fue la adecuada; no obstante, se hicieron los análisis pertinentes y se tomaron las medidas para evitar que otro evento de eso ocurra nuevamente”, expuso Rondón.

Esta situación se ha repetido en varias ocasiones; Lácteo es muy inestable, refutó Lafargue Bello, administradora de “Amanecer”.

“Estamos recibiendo un helado sin cremosidad, con partículas de hielo, y blandito, en ocasiones no apto para la venta”, apuntó Maikel López, segundo administrador de la cremería La Luz.

“Al parecer lácteo tiene problemas con la refrigeración, o no sabemos si es que le falta algún componente al helado; no tenemos una respuesta exacta de los compañeros del lácteo para expresársela a los clientes”, añadió López.

Estas declaraciones nos condujeron a la Unidad Empresarial de Base Lácteos Bayamo, la cual es reconocida como una de las más poderosas de la rama en Cuba.

Llenos de interrogantes comenzamos la conversación con la ingeniera Yaritza Carrasco González, jefa de planta de helados, quien aseguró que no tienen ningún problema en la fábrica que afecte la calidad del producto.

“Por otra parte contamos dentro de la planta con un departamento de calidad que es el encargado de certificar las producciones y que velan por el cumplimiento estricto de cada uno de los procesos, a fin de garantizar que el helado salga de la fábrica con las propiedades requeridas, y no hemos tenido referencias de problemas con la calidad del alimento, precisó.

¿Por qué refieren entonces problemas en las cremerías con la calidad del helado?

Lo que tenemos es que revisar donde es que está el problema, porque el helado es un producto muy sensible que debe estar en una refrigeración adecuada; aquí en la fábrica tenemos neveras de -30 grados y si en las unidades de Gastronomía no se garantiza esa temperatura se afecta la calidad del helado porque el alimento sufre, se ablanda, y aunque se vuelva a congelar no es igual, porque al incorporarle aire, este se pierde durante el proceso de descongelación y ya entonces se separa y crea lo que las personas llaman espuma, en la parte superior, y en el fondo una mezcla que si se congela forma cristales de hielo.

“En este sentido tenemos que señalar que hemos visitado, con las comisiones de calidad de la fábrica, en varias ocasiones, unidades de cremerías y no garantizan la calidad porque las neveras de ellos no tienen las condiciones requeridas para mantener la calidad del helado y muchas veces también dejan el helado fuera de congelación”, añadió Carrasco González.

Por otra parte, dijo, hay que revisar si se está vendiendo correctamente el helado, es decir, por tipos de helado. Nosotros trabajamos el helado por porcientos de grasa, el de leche conocido como normal tiene 7 por ciento de grasa, en tanto el especial tiene 15 por ciento, porque mientras mayor por ciento de grasa más cremosidad, por eso el helado especial es más cremoso y su precio es más alto.

Hay que revisar cómo están operando en las unidades de Gastronomía, apuntó la jefa de la planta de helados.

Mientras la culpa se pasea de un lado a otro, este equipo de prensa intenta buscar un norte para poder dilucidar por cuál brecha se está escapando parte de la calidad del helado.

Al respecto Humberto Rondón expuso: “Hay problemas reales, por ejemplo, el carro de distribución no es refrigerado, que sería lo ideal para que el helado llegue a las cremerías con la misma dureza que sale de la fábrica, ese es un problema que tenemos”.

“Por otra parte, hay veces que los recorridos se dilatan más tiempo para llegar a la última unidad porque tenemos un solo carro y es un recorrido de varias horas. Esto también trae problema en la calidad del helado. Este es un asunto que no lo vamos a resolver por ahora; está previsto que nos entren los carros refrigerados en el primer semestre del 2019.

“El otro problema es con la manipulación incorrecta del helado en las unidades gastronómicas. Hay veces que se comienza a vender con la nevera abierta, y si el equipo de refrigeración no se cierra esa tina de helado que se está vendiendo va a salir buena pero el resto se va a descongelar”

Muchas pudieran ser las miradas alrededor de este problema, cuya esencia podría estar en diversos eslabones de la ruta del helado; sin embargo más allá de buscar culpables se impone hallar soluciones, porque si bien, por un lado, las cremerias están vendiendo, en ocasiones, un helado que no cumple los atributos para ser calificado como especial, por otro lado, el pueblo está pagando por un producto considerado de ese tipo.

“La solución requiere de un trabajo de conjunto entre productor y comercializador. Si no nos unimos sin tratar de buscar un culpable, vamos a seguir confrontando quejas de este tipo. Tenemos que unirnos Gastronomía y Lácteo para si bien no podemos resolver el problema del todo, al menos brindar un helado que, con las condiciones que tenemos, le llegue lo mejor posible a la población. Hay cuestiones objetivas que no podemos resolver ni hoy ni mañana, pero hay cuestiones subjetivas que, si se van a poder resolver con control, exigencia y rigor”, reflexionó Rondón.

Independientemente de las innegables cuestiones objetivas que existen, se impone ser más cuidadosos desde cada eslabón de la cadena, porque no debemos olvidar que, con esos mismos problemas hasta el momento se había garantizado la venta de un helado exquisito a la población, cuya calidad era reconocida por moradores y visistantes de la urbe.

“Es la primera vez que venimos a Bayamo y una de las cosas que más nos motivaba es el helado porque nos habían hablado mucho de la calidad que tiene, y ciertamente es uno de los más sabrosos que hemos probado en el país, resaltó hace algunas jornadas atrás la habanera Carmen Quiala, mientras degustaba un sabroso sondae y otras variedades de helado en la cremería La Luz.

Entonces, volver a mantener a los clientes satisfechos y felices tiene que ser la prioridad. El espíritu de cooperación y entendimiento debe ser el camino a seguir para buscar solución a un problema que tiene otras aristas como la variedad y fidelidad de los sabores del helado, tema al cual estaremos dedicando la segunda parte de esta serie de reportajes sobre la calidad del helado.

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