Esta es una hermosa historia de un cubano que vio la luz en una fecha patria de dimensiones extraordinarias. Era el 10 de octubre de 1980.

Nació en Minas de Frío, aunque vivía en la comunidad serrana de Mompié, a 105 metros sobre el nivel del mar, y donde Fidel Castro fue designado como Comandante en Jefe del Ejército Rebelde.

Arnaldo Cedeño Núñez  creció en una familia revolucionaria, su abuelo, Hidelgarde Cedeño era el presidente de la Cooperativa de esa zona, desarrollándose en medio del campo viendo el trabajo de los campesinos humildes de la Sierra.

El papá era arriero y su mamá la cocinera de la cooperativa de aquella comunidad  de Mompié.

Los estudios primarios los hizo en esa zona serrana y luego comenzó la secundaria en el Seminternado de San Lorenzo continuando académicamente en el Instituto Politécnico Arsenio Carbonell.

Este centro se ubicaba en la unidad 8 de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos del Caney, primera gran obra educacional de la Revolución Cubana  y donde el Che Guevara instauró el trabajo voluntario.

Desde Brasil, donde se encuentra esperando la fecha de regreso a la patria al decidirse Cuba a terminar la misión Más Médicos debido a las ofensas del presidente electo, Arnaldo dice:

“Cuando estaba en el segundo año de la carrera mi Papá murió. Entonces después de graduarme me mudé con mi mamá y mi hermano menor (4 meses) hijo de otro matrimonio para Veguitas, donde vivo actualmente.

“Mi familia fue muy unida y nuestra relación se caracterizaba por los valores el sacrificio y apoyo al proceso revolucionario, principalmente por mi abuelo que siempre fue un ejemplo para mí.

“En Veguitas estudié en la Facultad Obrero Campesina un año y  medio. Luego comencé en el Curso de Superación Integral para Jóvenes que abrió las puertas gracias a Fidel.

“Participé en la inauguración realizada en Manzanillo por el propio Fidel.  Y luego de 2 años opté por medicina, comenzando a estudiar en la Facultad de Manzanillo en el año 2003.

“Estudiar medicina es una de las mejores cosas que me ha pasado.

“Recuerdo a muchos a mis profesores que me ayudaron a entender el cuerpo humano y su funcionamiento. Pero muy especialmente al Doctor Miguel Ángel Sierra que en el tercer año de la carrera era como un padre para nosotros.

“A veces esperaba a la entrada de la sala 2H en el Hospital Celia, para ver quien llegaba tarde y sin “ojeras”. Él decía que el estudiante de medicina debía tener “ojeras» como muestra de una noche de estudios.

“Y las llegadas tardes por supuesto, no entraban en su lista de gustos. Otro profesor que me inspiró mucho fue el Doctor Andrés Lorenzo Mestril (cirujano). Recuerdo que un día lo vi en el noticiero, mientras cumplía misión, creo que en Bolivia.  Esa imagen no la borré nunca. Sentí deseos de pasar algo así.

“Me gradué en el 2009 y en el año 2012 (12 de febrero) salí a cumplir misión internacionalista a Venezuela.  Trabajé en los cerros de Caracas durante 3 años. Y en el  2015 regreso a Cuba. En Julio del 2016 recibo con mucha alegría la noticia de que voy a cumplir Misión en Brasil.  Ya había pasado el Curso de Portugués y solo faltaba la confirmación de la salida.

“Viajé a Brasil el día 24 de Julio del 2016. Desde el inicio supe que trabajaría con indios.  Sentí miedo por lo duro que iba a ser todo. Pero simplemente acepté.

“La aldea donde trabajé es muy distante. Queda en medio de la selva amazónica, y solo se entra por avión pequeño en un viaje que dura cerca de 2 horas y un poco más si hay mal tiempo.

“Atendí a la Etnia Apalai Waiana. Tuve una gran interrelación con los niños de la etnia pues eran los que menos pena tenían de relacionarse conmigo.

“Les cogí mucho cariño porque veía que casi no lo recibían de los indígenas adultos.  Yo compartía con ellos mis caramelos y galletas,  y ellos me daban a cambio frutas de la aldea.

“Pasábamos tiempo haciendo fotos y ellos jugando así me fui ganando la confianza de ellos y de sus padres.

“Me hubiese gustado poder visitarlos y darles un abrazo de despedida. No merecen quedarse sin médico.

“Sus padres no tuvieron la opción del voto, por el hecho de vivir tan lejos. Entonces solo están pagando por la mala decisión de otros.  Ellos serán los más afectados y eso me entristece mucho.

Foto cortesía del Doctor Arnaldo Cedeño Núñez
Foto cortesía del Doctor Arnaldo Cedeño Núñez
Foto cortesía del Doctor Arnaldo Cedeño Núñez
Foto cortesía del Doctor Arnaldo Cedeño Núñez
Foto cortesía del Doctor Arnaldo Cedeño Núñez
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