Foto: Eliexer Pelaéz Pacheco.

A mi entrevistada de hoy la encontré rodeada de sus alumnos en el seminternado Orestes Gutiérrez Escalona de la costera ciudad granmense de Manzanillo. Allí conocí que es la única educadora de Granma que asistirá como delgada al XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Su nombre es Bárbara Molina Rondón.

Conversar con ella es un grato momento por la pasión que le tiene al magisterio, labor que ha dedicado toda su vida. Hablar con ella de la profesión de educar hasta la emociona, y le sacan lágrimas a sus ojos, que brillan como luceros resplandecientes cuando se deja llevar por el apasionamiento.

PERIODISTA: ¿Cuántos lleva usted de labor?

BÁRBARA MOLINA RONDÓN: Llevo 38 años de labor como maestra sin interrumpir mi proceso docente educativo.

P: ¿Siempre ha trabajado como maestra primaria?

BMR: Siempre maestra primaria.

P: ¿Y por qué maestra primaria?

BMR: Porque  me gusta esta enseñanza, me apasiona enseñar a los niños, amo a todos los niños, aunque no sean de mi grado, y todos los pequeños me adoran.

P: ¿Cómo sintió ese amor por esta profesión?

BMR: Desde que estaba estudiando siempre le dije a mi mamá que yo quería ser maestra. Cuando terminé mi noveno grado matriculé la escuela pedagógica Rubén Bravo Álvarez donde me realicé como maestra de la enseñanza primaria. Comencé a trabajar aquí mismo en el municipio Manzanillo, nunca me he ido de mi municipio a trabajar.

Mis inicios laborales fueron en la comunidad rural de Regal, un lugar muy intrincado del territorio que se ubica en el consejo popular de Cayo Espino. La transportación hacia allá era muy mala y para llegar hasta ahí tenía que levantarme a las cuatro de la mañana, me pasaba la semana completa allí con mis alumnos impartiéndoles las clases y dándoles amor no sólo a mis niños, sino no a la población, pues muchas de las personas adultas que no sabían ni leer ni escribir, en la casa donde paraba yo les enseñaba las letras y los números, y hasta escribir  tan siquiera los nombres de ellos para que fueran algo en la vida.

P: ¿Qué ha significado para usted el magisterio?

BMR: Para mi ser maestra es lo más grande que esta Revolución me ha podido dar, porque nunca pensé que pudiera ser maestra teniéndolo todo gratuito. Nada tuve que pagarle a esta Revolución por el magisterio. Por eso todos mis esfuerzos se lo dedico a mi Comandante en Jefe Fidel Castro que nos dio tanto y a esta Revolución que no seguirá dando hasta todo el relevo para nuestras aulas.

P: ¿Qué usted siente cuando ve a esa generación que educó siendo hoy profesionales y hombres y mujeres de bien?

BMR: Para mí es un orgullo verlos, a veces me detienen por las calles y me dicen, ¿profe usted  no se acuerda de mí?, enseguida le pregunto ¿quién es usted? y me responden; hay profe si usted me dio clases en la primaria. Eso me llena de orgullo, pues hoy he visto médicos, estudiante de medicina, cuentapropistas, maestros, aquí mismo donde trabajo tengo una muchacha que estudia la profesión y soy su tutora de la carrera en estos momentos. Ella fue alumna mía en este mismo seminternado.

P: Usted es la única representante del sector de la educación en la provincia de Granma en el XXI Congreso de la CTC, ¿qué significa eso para usted?

BMR: Es un privilegio que de tantos trabajadores del sector de la educación, que estuvimos en las preselecciones del municipio y la provincia, me hayan elegido para ser una de las ocho delegados por Granma el cónclave. Cuando estuve en el congreso provincial y me vi en la boleta, eso fue una alegría muy grande….

Se detiene y la emoción le corta las palabras, grandes lágrimas de alegría le mojan el rostro, respira y continúa.

Cuando me dijeron que ya era la delegada que iba a representar a los educadores en el evento, fundamentalmente a los del sector de la educación primaria, me llené de alegría.

P: ¿Qué temas usted llevará a la cita? 

BMR: Allí representaré a mis trabajadores, no sólo del municipio Manzanillo sino de toda la provincia, con mucho amor, con mucha dedicación, donde no sólo voy a plantear las dificultades que tenemos nosotros, sino todos los logros que hemos conquistados en esta Revolución y lo que podemos hacer desde nuestras escuelas con nuestros niños, con nuestras familias, porque la familia es el pilar impulsor para nosotros los educadores, porque ellos son los que nos ayudan a trabajar, nos dan el amor, el aliento necesario para continuar esta obra de la Revolución.

P: Cuando llega un recién egresado que usted le sugiere a las nuevas generaciones sobre la labor de la educación.

BMR: A las nuevas generaciones y sobre todo cuando viene algún recién egresado hacia mí, lo primero que le pregunto es que si le gusta la profesión, porque esta profesión es de amor, respeto, dedicación, porque todos los días hay que estudiar, todos los días nos tenemos que preparar, y si el joven no le tiene amor  a la labor, no podrá ser un buen maestro, y para ser un buen maestro hay que amar a esta Revolución que es lo primero que debemos hacer. Yo vivo preparando y enseñando a cada joven que viene a nuestro centro en esta premisa.

 

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