Fragmento del meteorito que cayó el pasado viernes en el Valle de Viñales, en la occidental provincia Pinar del Río. Foto: Tomada del sitio web del Instituto de Geofísica y Astronomía

Un equipo de expertos del Instituto de Geofísica y Astronomía (IGA) realizó exámenes preliminares complementarios a algunos de los fragmentos transportados a La Habana, del objeto sideral que cayó el pasado viernes en el Valle de Viñales, municipio del mismo nombre de la provincia de Pinar del Río.

Las investigaciones incluyeron un análisis al microscopio óptico que reveló la presencia de cristales metálicos con caras de exfoliación (caras cristalinas bien definidas y propias de los minerales), presumiblemente de hierro y níquel, informó en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias la ingeniera Martha Rodríguez Uratsuka, directora de la institución, en el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

Aclaró que no se hallaron cóndrulos (gotas fundidas y súper enfriadas del material original que formó el meteorito) en ninguna de las muestras observadas al microscopio óptico.

Para ello hubo que aumentar cien veces el tamaño original de los prototipos, lo que permite suponer que no se trata en este caso particular de un meteorito de la subclase denominada condritos (dado que no se observan los cóndrulos).

En este sentido, indicó, es preciso efectuar exámenes químicos y mineralógicos más complejos, los cuales posibilitarán definir con mayor precisión a qué subclase o subtipo pertenece ese objeto de origen cósmico, así como su composición química exacta, aspecto en lo cual trabajan actualmente especialistas del IGA y del CITMA.

Sin embargo, advirtió que para el grupo de expertos de su centro, durante los primeros estudios en el lugar, se determinó que el objeto en cuestión es un meteorito, presumiblemente del tipo pétreo (técnicamente denominado litito) y se trata, además por su magnitud, del mayor acontecimiento de este tipo que haya tenido lugar en Cuba.

Alertó sobre el hecho de que sería pura conjetura otra afirmación en materia de clasificación y composición químico – mineralógica, sin las debidas prácticas de laboratorio que exigen estos casos.

El meteorito se fragmentó a una altura estimada entre 10 y 12 kilómetros en la atmósfera terrestre, que provocó un gran estruendo escuchado en todos los municipios de la provincia y una sacudida o vibración, registrada en el poblado de Viñales por efecto de la onda expansiva.

En el propio lugar se han detectado hasta el momento entre 40 y 50 fragmentos del meteorito, esparcidos entre las zonas de Dos Hermanas, finca El Palmarito, Los Jazmines, El Cuajaní y las proximidades del pueblo de Viñales.

Por esa razón, se estima que el objeto cósmico original debió haber sido mucho más grande y pesado, al entrar en la atmósfera terrestre, antes de fragmentarse y disgregarse al caer en tierra.

Hasta el momento, no es posible definir con exactitud el tamaño y peso originales, pero se considera que pudo haber pesado más de tres toneladas, a juzgar por la cantidad de fragmentos encontrados y por los reportes de avistamiento, de acuerdo con la directora del IGA.

La mayor porción, hallada en la zona norte de la ensenada de Dos Hermanas, la vio caer un campesino residente en el lugar, con un peso de un kilogramo, longitud en su eje mayor de 10,8 centímetros y un volumen calculado de 746,5 centímetros.

Incluso, impactó el suelo en un área de pastos de ganado mayor de la zona, lo cual originó un pequeño cráter o embudo de unos 11 centímetros de diámetro y entre 15 – 20 de profundidad.

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