Orquídeas El amor de Leticia y Alexander ha engendrado aquí la maravilla. Y no sólo se trata del príncipe de la casa, su hijo, sino también de este paradisíaco jardín que han logrado cultivar en el municipio de Bartolomé Masó en Granma.

Se trata de un patio especializado en plantas ornamentales, begonias, orquídeas, cactáceas y suculentas, de un alto valor.

Confieza Letty -como se le conoce a esta profesora de Español- Literatura- que la afición por las plantas es algo intrínseco, desde sus raíces: «mis antepasados siempre cultivaron plantas, fundamentalmente plantas frutales propias del campo cubano y especialmente de nuestro municipio. Y además orquídeas, algunas begonias, porque mi abuela y mi mamá siempre fueron muy buenas coleccionistas por gustarle el colorido, unido a ese ambiente de campo natural que embellece cada uno de los lugares donde vivimos.»

Agrega que la modesta colección que ha ido formando junto a su hijo y esposo y que todavía no está acabada, la han logrado gracias al apoyo de otros coleccionistas y amistades que se reúnen con frecuencia en función de hacer beneficios a la naturaleza, buscando la belleza de sus patios: «y que nos permita ver nacer, crecer, florecer, cambiar…»

Sin dudas no es tarea de un día «han sido unos cuantos años en función de ello.»
Leticia García Rosabal asegura que para cultivar plantas se necesita tener amor por la vida: «si amas la vida, amas la naturaleza. Como decía alguien, no es correr detrás de la mariposa sino cuidar el jardín y ellas vendrán a ti. Así de sencillo.»
Su esposo Alexander Verdecia Valdéspino, licenciado en Estudios Socioculturales, no sólo la ayuda con las plantas sino que es el encargado de adornar el patio.

Con neumáticos viejos, latas, hierros, aluminio y otros materiales reciclados, Ale crea ranas, cisnes, pelícanos, cerditos, tortugas, hongos y muchísimo más. Incluso en las botas viejas crecen plantas.

«Letty tiene infinito amor por las plantas, yo tengo una tradición en la artesanía y pertenezco a la ACAA (Asociación Cubana de Artesanos Artistas) entonces intercambiamos criterios y comenzamos a crear cosas».

Este Patio ecológico favorece al Medio Ambiente ya que «las gomas de los carros que son altamente contaminantes las convertimos en algo bonito, como la canción de Teresita Fernández: a las cosas que son feas ponle un poco de amor… y con ese amor vamos transformando las cosas que son nocivas para la naturaleza», dice Alexander.

«Trabajamos con ese amor de pareja, con el niño que tenemos, y eso es una cosa maravillosa. Yo me siento feliz, y cada día con deseos y más ideas de hacer cosas» -confieza el amoroso esposo.

«Como seres humanos nos ha aportado muchísimo -agrega Letty sobre su jardín- nos crea un alto contenido de sensibilidad humana, de deseos de vivir, de amar la tierra, de protegerla, porque es el lugar, el planeta donde vivimos. Y si no lo cuidamos desde nuestro pequeño espacio, nuestro pedacito, podemos destruirlo.»

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