El bloqueo si es real. Cada día los cubanos sorteamos los obstáculos que esta injusta política del gobierno de los Estados Unidos emplea para asfixiar a nuestra economía y tratar de rendirnos. No es puro lema, ni esquematismo nuestro, el bloqueo si existe.

Bien lo saben en la costera ciudad de Manzanillo los educadores y especialistas de la salud, que laboran en la escuela especial Ricardo Rodríguez Morales, donde se atienden a 50 niños desde el preescolar y hasta el tercer grado con estrabismo y ambliopía.

La Máster en Ciencias Marelis Ramos Pérez, directora de la escuela, dice que el centro “funciona como una escuela hospital donde se imparte todo el contenido de la enseñanza general. Aquí tenemos tres turnos de rehabilitación visual y además tratamiento con 20 minutos diario en el horario de la mañana la totalidad de la matrícula”.

“Para esto trabajan tres licenciadas en optometría y óptica, una enfermera y la doctora licenciada que viene todos los viernes a atender a los niños, además 23 docentes, de ellos 16 licenciados, así como ocho máster, y todos han sufrido las consecuencias del bloqueo”, dice la directiva.

“Aquí las afectaciones del bloqueo se ven fundamentalmente en los tratamientos que reciben los niños. El arma fundamental para la rehabilitación visual es la oclusión, que actualmente no entra a nuestro centro por el bloqueo”, agregó Ramos Pérez.

“Los equipos que tenemos-dice la directora-fueron adquiridos cuando la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas (URSS), y luego de eso no hemos tenido la posibilidad de recibir otro tipo de equipo, porque precisamente el bloqueo ha impedido su entrada al país. Necesitamos que sean más novedosos porque en el mundo se están utilizando dispositivos que permiten que la rehabilitación sea más rápida”.

“La escuela busca alternativas, creando medios que sean a relieve, que estimulen la visión con colores y láminas que le sirva a un miope, para un niño con ambliopía. Trabajamos el rasgado, el recortado, el contorneado que son las habilidades fundamentales que contribuyan a la rehabilitación visual”, acotó la máster.

Por su parte Yunisbel Santiesteban Ortiz, profesora de este centro agrega que “en cuanto a los equipos se han estado arreglando, pero no tienen ya la mayor calidad posible, lo que hace que la rehabilitación demore más. Por eso en las clases buscamos otras alternativas para su recuperación visual”.

En esta institución se utilizan filtros rojos, coordímetro o coordinador de Cupper, localizadores correctores y estereoscopios muy viejos, junto a dos sinoptóforos más modernos donados por el hospital provincial Clínico Quirúrgico Celia Sánchez Manduley.

La licenciada en optometría y óptica Yunayra Cabrera Ríos, quien labora en el centro y ha sufrido las consecuencias del bloqueo, nos muestra como este afecta considerablemente al proceso de rehabilitación visual de los niños.

“En lo que va de curso escolar no ha llegado el esparadrapo, que es el que se utiliza para la oclusión de los ojos, este es en sustitución de la oclusión original y como alternativa hemos hecho otras con tela verde a la que llamamos piratas para incentivar el uso de las mismas en los niños”.

Además en nuestro departamento contamos con varios equipos que se utilizan para la rehabilitación visual, estos están obsoletos pues son los mismos desde que se inauguró la escuela en el año 1987, nunca se han cambiado y por ende su funcionamiento no es el adecuado”, acotó la especialista.

“El departamento de electromedicina del municipio hace su mayor esfuerzo para reparar estos equipos y darle un buen mantenimiento, para que estos continúen funcionando”, agregó Cabrera Ríos.

A pesar de todo esto la voluntad de nuestros educadores y especialistas de la salud sigue creciendo. Lo que ha permitido superar tantos obstáculos que permiten mejorar la visión de estos niños necesitados.

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