La cubana Arlenis Sierra conquistó la medalla de oro en la ruta femenina del ciclismo panamericano, en el circuito de San Miguel, en Lima, Perú, el 10 de agosto de 2019. ACN FOTO/Mónica RAMÍREZ/Jit-Inder/sdl

Goteó otro año más del almanaque y el deporte en Granma volvió a enviar signos estelares, pese a incontables limitaciones en la infraestructura y en la fuerza técnica.

El cuarto lugar en los Juegos Escolares Nacionales, a solo unos milímetros de una potencia como Villa Clara y a pocos metros de los históricos a Habana y Santiago de Cuba, demostró que el progreso de esta provincia en los últimos años no ha sido casual.

Ese mismo escaño fue alcanzado por los atletas juveniles, deseosos de subir a los podios internacionales en el próximo ciclo olímpico.

En 2019, Granma conquistó la medalla de oro en el campeonato nacional femenino de softbol y ese resultado marcó un hito deportivo, porque fue el título ¡15! en ese tipo de certamen.

Sin dudas, las miradas de los aficionados se dirigieron a los Juegos Panamericanos, celebrados en Lima, Perú, celebrados entre el 26 de julio y el 11 de agosto. En esa lid, la provincia, representada por una embajada de 24 deportistas, alcanzó una medalla de oro, otra de plata y cinco de bronce.

La ciclista Arlenis Sierra, con un metal dorado y otro bronceado, fue la más destacada, laureles que, unidos a su lugar 12 en el campeonato mundial y a varios triunfos en torneos internacionales, le asegurarían después el reconocimiento como mejor atleta del año en Granma.

Los citados resultados de los “convencionales”, alentarían después a pequeña comitiva de cinco atletas locales en los Juegos Parapanamericanos, en los que ganaron dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce. Nuevamente fue el nadador Lorenzo Pérez el más destacado, con una corona y dos subtítulos, y eso lo llevaría a merecer, en el mes de diciembre, un galardón entre los más sobresalientes de la nación en el deporte adaptado.

En el lejano Japón volvió a brillar el pelotero Alfredo Despaigne Rodríguez, quien se coronó por tercera vez con los Halcones de Softbank. El Ídolo de Bayamo superó su récord personal de jonrones, con 36, además de impulsar 88 carreras y ser el latino –de los 39 que actuaron en aquel circuito- con más bases recibidas (63).

Precisamente la pelota nos dejó el mayor sinsabor del año porque los Alazanes, por segunda ocasión consecutiva, no lograron pasar a la segunda fase, en la que juegan seis conjuntos.

Es verdad que estuvieron a punto de lograrlo –cayeron 1-2 ante Industriales en duelo de comodines- y que del lugar 13 de 2018 avanzaron al séptimo esta vez, pero la afición quiere volver a vivir, al menos, la inclusión en los “infartantes” play off.

Otras categorías, como la juvenil y la sub 12, obtuvieron sendas medallas de plata, dignas de encomio.

Internacionalmente, el suceso del año fue la actuación de Ludia Montero en el campeonato universal de levantamiento de pesas, celebrado en Pattaya, Tailandia, donde se convirtió en la primera cubana en la historia en obtener medallas mundiales (dos de plata).

Los avances fueron palpables también en la masividad mostrada en los eventos recreativos –Cubaila fue un claro ejemplo-, el movimiento de peñas deportivas y en los resultados de la Escuela de Iniciación Deportiva (Eide), que finalmente fue trasladada a una mejor sede – a la antigua ESPA- con una asombrosa matrícula de más de 1 100 alumnos.

“Hoy tenemos 106 atletas en centros nacionales de alto rendimiento; tiempo atrás no llegaban a 20; por tanto es seguro que en el futuro próximo alcancemos medallas en cualquier tipo de evento internacional”, nos comentó Nuredín Rodríguez Corría, director provincial de Deportes, para ilustrar el brinco deportivo de este territorio.

No vacilemos en afirmar que en 2020 lloverán otras alegrías, aunque tampoco dudemos en decir que vendrán retos inmensos, solo superables con entrega en los terrenos y mucho corazón.

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