Foto: Tomada de la página en Facebook de la Dirección Municipal de Educación en el municipio Guisa.

Con la fortaleza de tener completa su cobertura médica en el Plan Turquino (PT) y zonas rurales apartadas, Granma implementa un conjuntos de medidas para la prevención y el control del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 en dichas áreas, las cuales ocupan un alto por ciento de la diversa geografía de la provincia.

En la actual etapa, donde resulta prioridad la preparación de todo el personal de salud, centros educacionales y de trabajo, entre otros, la información llega y la acción preventiva llegan por igual a cada lugar, no importa si es llano o montaña, afirmó la doctora Iraida Álvarez Sadín, una de los especialistas del territorio que recibieron capacitación en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, en La Habana.

Ahora se replican los conocimientos de dicho adiestramiento, y esa accesibilidad es justamente uno de los principales baluartes del sistema sanitario en Cuba, subrayó.

Precisó que existen 117 consultorios en el PT y 49 en comunidades de difícil acceso, y en ambos casos los médicos de la familia son los encargados de ofrecer audiencias sanitarias a la población y diagnosticar casos sospechosos.

Como parte del protocolo las personas que reporten alguna sintomatología serán trasladadas a los policlínicos de las cabeceras municipales, todos los cuales disponen de consultas especializadas para enfermedades respiratorias, y de ahí al centro provincial de asilamiento, si fuera necesario, agregó.

En lo que constituye un sector de elevada sensibilidad para el pueblo, la subdirectora de Educación en Granma Caridad León Castillo, informó que de acuerdo con lo establecido en las estrategias nacional, local y del ministerio, refuerzan las medidas higiénicas y de capacitación e información en las 267 escuelas ubicadas en la serranía.

El jueves último, en la reunión de chequeo del plan de contingencia territorial, las máximas autoridades políticas y gubernamentales puntualizaron indicaciones como producción, distribución y venta de hipoclorito de sodio, y la habilitación de puntos de desinfección y lavado de las manos a la entrada de todas las instituciones públicas.

En un sistema de orientación y control que va a los detalles, sobresalió en reiteradas ocasiones la necesidad de no permitir, bajo ningún concepto, la permanencia en centros de trabajo o estudio de personas con manifestaciones de infecciones respiratorias.

También fueron suspendidos o pospuestos carnavales municipales y eventos no imprescindibles, y se llamó a popularizar la confección de nasobucos, así como a velar por la calidad de las plenarias y audiencias sanitarias que realizan Salud Pública, los Comités de Defensa de la Revolución y la Central de Trabajadores de Cuba.

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