Con el reencuentro de Fidel y Raúl en Cinco Palmas el 18 de diciembre de 1956, se reafirmaba la continuidad histórica de la Revolución Cubana. El momento ha trascendido en el tiempo como premisa del pensamiento de Fidel, quien nos enseñó a nunca rendirse aun ante las más adversas condiciones, a convertir los reveses en victoria y a mantener la fe en el triunfo.

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