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La utilización de alimentos alternativos para el convenio porcino le ha dado buenos resultados a Reynier Ramírez, un joven campesino de la serranía granmense.  Cada año desde su finca entrega alrededor de 90 toneladas de carne.

Desde hace tres años un joven granmense de la serranía del municipio de Buey Arriba decidió dedicarse a la producción de carne porcina. Y justo cuando comienzan a escasear los alimentos busca opciones para mantener la entrega anual de alrededor de 90 toneladas.  Reynier Ramírez es hoy  el mayor productor de su territorio.

“Uso la yuca como alimento alternativo, igual que el polvo de arroz”, comenta el joven.

“Afortunadamente los productores tienen un nivel de experiencia grande en la yuca, hay otras como el palmiche, la caña y las plantas proteicas”, explica Alberto Olivera, Director de la unidad porcina de Buey Arriba.

Unas 500 precebas de sólo 26 días de nacidas compra dos veces al año, para entregarlas en edad adulta con el peso que le permite cumplir su plan y  obtener ganancias.

“500 cerdos dan unos 964 MIL 500 pesos, quito los gastos y me quedo con la ganancia que oscila entre 400MIL y 500 MIL pesos de ganancia”, continúa el productor.

El municipio de Buey Arriba alcanzó sobrecumplimientos en sus planes en los dos últimos años, con más de 700 toneladas de carne entregadas a la industria, sin embargo, los propósitos van mucho más allá.

“Son 5 kilogramos, pero corresponden dos a la carne de cerdo.  Buey Arriba tiene alrededor de 32 MIL habitantes, tendríamos que producir más de 70 toneladas mensuales”, dijo Olivera.

Más de cien productores impulsan la producción porcina en Buey Arriba, territorio montañoso de Granma que desarrolla además el movimiento de cría de cerdos de capa oscura, por ser  una raza menos exigente con la alimentación.

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