Amaury Pérez Oliva habla con pasión de historiador del lugar que me muestra. A través de sus palabras dibujando el futuro, puedo visualizar un sitio histórico a salvo de las inclemencias del paso del tiempo.

Son los restos edificados del ingenio Pilar de Jucaibama, que perteneció al patricio bayamés Francisco Vicente Aguilera y Tamayo, donde un día se respiró progreso y modernidad y hoy son objeto de observación científica y de restauración para que perduren y disfruten venideras generaciones.

De la industria quedan dos torres chimeneas, de 20 y 9 metros de altura respectivamente, y metro y medio cuadrado de base aproximadamente, la más alta, además de un foso, elementos metálicos de la pieza fabril y el pozo de agua aún en explotación, orgullo de lugareños.

Desde hace tres meses Pérez Oliva, trabajador por cuenta propia, labora con un equipo de operarios en la restauración del complejo histórico. Comenzaron por la torre-chimenea más alta que presentaba gran nivel de deterioro en su estructura con pérdida y resquebrajamiento del capitel, zona en la que se hizo un delicado trabajo de reforzamiento.

Para llegar hasta la cima, la edificación requirió construir un sistema complejo de entablado que diera acceso a los albañiles y la subida segura de más de una tonelada de mezcla para el resanado de las paredes.

Aún queda mucho por hacer y la obra está detenida por falta de cemento, sin embargo hay satisfacción con lo hecho y a la vez preocupación, pues se previó concluir en homenaje al aniversario de la muerte de Aguilera este 22 de febrero, y se debe evitar laborar allí en periodo lluvioso.

Quedan aún por acometer la sala patrimonial anexa a las torres, la torre pequeña, el foso y el pozo que recibirá también adecuada restauración para que continue en uso este último. En la sala se exhibirán piezas extraidas de excavaciones del lugar o hallazgos de lugareños, casi todas de material metálico relacionadas con el ingenio o la casa de vivienda propiedad del fundador de la nación.

El sitio será sin dudas una ruta turística interesante para niños, adolescentes, jóvenes y adultos, al que se podrá acceder incluso en bicicleta desde Bayamo pues está solo a once kilómetros de distancia.

Ludín Bernardo Fonseca García, Historiador de Bayamo, cuya oficina junto al gobierno municipal patrocina la restauración del sitio, asegura que Pilar de Jucaibama fue un ingenio heredado del padre de Francisco Vicente, que murió siendo Aguilera un adolescente. Sin embargo, Jucaibama entró entre los proyectos modernizadores de la región concebidos por el abogado, hacendado y promotor de las artes, quién renovó la industria azucarera modernizándola y las dimenciones de las torres junto a los restos y piezas fabriles también dan fe de ello.

La restauración del conjunto patrimonial forma parte de las acciones de homenaje por el bicentenario del natalicio del patriota bayamés, a celebrarse en junio próximo con actividades científicas y culturales.

Esperamos muy pronto las torres y su entorno puedan ofrecer mucho más de la historia que atesoran.

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