A este 14 de febrero, Día del amor y la amistad, el mundo llega con la rápida expansión de la Covid-19, pandemia que alteró rutinas, impuso confinamientos, y colocó en saludos de los desconocidos la incertidumbre ¿tendrá la enfermedad?

De acuerdo con varios estudios, el aislamiento social debido a la crisis sanitaria generó en las personas reacciones como miedo, ira, depresión, ansiedad, insomnio, o euforia, todo ello con impacto en las relaciones.

Al respecto, Raida Semanat, investigadora del Centro de Estudios sobre la Juventud de esta capital, explicó a Prensa Latina que la Covid-19 marcó nuevos hitos en las maneras de establecer vínculos amorosos entre los más jóvenes.

Así, por ejemplo, algunos retrasaron el deseado momento de encontrar pareja, mientras otros demoraron el comienzo de sus relaciones sexuales.

A ello se suman desafíos para las dinámicas de las uniones, como la carencia de un espacio propio, la responsabilidad en el cuidado de otras personas, el estrés por labores domésticas, trabajo, provisión de alimentos y otros recursos imprescindibles para la vida, indicó.

Una investigación de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad, mostró a las parejas distanciadas, ya sea porque estaban en diversos países o provincias, como las personas que más sufrieron las consecuencias de la pandemia, a pesar de mantener el contacto de forma virtual.

La aproximación científica reveló también los efectos perjudiciales de la convivencia en aquellas relaciones con dificultades desde antes.

De esta manera, las parejas que vivían juntas y tenían conflictos, vieron en muchos casos la agudización de estos e incluso llegaron a la ruptura.

Mientras, las que pudieron flexibilizar y buscar nuevos mecanismos para adaptarse al contexto, fueron fortalecidas.

A conclusiones similares llegó un estudio de la Universidad de Texas, Estados Unidos, en tanto una investigación en Argentina estimó una mayor satisfacción en la convivencia en núcleos habitados solo por las parejas.

Según apuntó la escritora española Celia Blanco al medio Euronews, la emergencia sanitaria estimuló la seducción a través de las redes sociales, práctica extendida antes de la aparición del coronavirus SARS-CoV-2.

‘Internet fue la alternativa a los imposibles besos con mascarilla a un metro de distancia’, afirmó a la publicación, e hizo referencia a una diferente manera de comunicar, relacionarse y tener sexo.

Para la periodista inglesa Alix Fox, la pandemia obligó a las personas a repensar lo que es un intercambio placentero.

‘He oído hablar de parejas escribiéndose historias eróticas, y personas que están saliendo y conociéndose bajo cuarentena, en lugares diferentes, aprovechando el tiempo y la distancia’, dijo a la cadena de noticias británica BBC.

Las advertencias de varios medios sobre el incremento de las ventas de juguetes sexuales en países como Ecuador, Colombia, México, España e Italia, complementan ese panorama para las relaciones frente a la enfermedad.

En general, coincidieron las fuentes, los días de Covid-19 exigen nuevas habilidades en las maneras de expresar la sexualidad y las dinámicas de las uniones, de modo que la combinación del placer con la responsabilidad ante el cuidado de la salud propia, y de la pareja, prevalezcan.

Así, hoy, la fecha en que Cuba recuerda los 180 años de aquella primera celebración del San Valentín en la isla, las personas se atreven a mirar el amor más allá de los tradicionales ramos de flores, chocolates o citas, para situar, justo al frente, una mascarilla.

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