El más experimentado de los mentores cubanos habló de su respeto por los Vegueros de Pinar del Río y otros asuntos ligados a la 60ma. Serie Nacional

Bayamo, Granma.— Cualquiera pudiera pensar que Carlos Manuel Martí Santos, el único director en Cuba que ha ganado más de mil partidos con un solo equipo en series nacionales (1 170 victorias y 1 065 derrotas con Granma, según las estadísticas de Jorge Rosabal), está vacunado contra las tensiones. A sus casi 72 años —los cumple el 16 de febrero— y con 33 series nacionales, 12 selectivas y dos superligas, ha vivido de todo en los terrenos de béisbol y supuestamente ya no se le agitan los nervios.

Sin embargo, como él mismo dice, no es de piedra, lleva la pelota en la sangre y se emociona al límite con los éxitos y fracasos. Por eso, su corazón trepidó en el play off contra Industriales y sabe que podrá experimentar lo mismo en el próximo duelo contra Pinar del Río.

«Estos son partidos rompe-corazones. A medida que avance la competencia debe ir creciendo la calidad y el espectáculo, hay que prepararse emotiva y sicológicamente», expresó en diálogo con JR el más experimentado de nuestros timoneles, mientras sus pupilos se preparaban en la grama del estadio Mártires de Barbados.

—El play off versus Pinar del Río será inédito en series nacionales. Granma se llevó la subserie particular 4-1 en la etapa clasificatoria, pero de por vida los Vegueros dominan 82-68. ¿Cómo ve el desafío que se avecina?

—Me parece que será una serie muy pareja, respetamos mucho a Pinar del Río porque tiene gran tradición, logró barrer a Sancti Spíritus, que había terminado en primer lugar en la etapa clasificatoria. Además, lo hizo jugando con garra y alegría. Tiene un gran cuerpo de lanzadores y unos muchachos con tremendos deseos de jugar y ganar; sin embargo, la partida de Raidel Martínez y Liván Moinelo equilibra un poco las acciones.

«Ellos seguramente se reforzarán con bateadores, por lo tanto serán rivales de consideración. Nuestro sueño, por supuesto, es la victoria, pero sabemos que no será fácil».

—¿Cuáles serían los refuerzos prioritarios de los Alazanes para esta nueva etapa?

—El primer gran problema es que todavía quedan dos equipos por eliminarse y las opciones pueden ser múltiples. Nosotros hemos pensado en dos lanzadores como prioridad; luego en un jugador de cuadro y después en un bateador de cualquier posición, que tal vez sería el designado. Depende de lo que esté a disposición, porque no es una camisa de fuerza. No olvidemos que la petición de refuerzos es como un ajedrez; hay que pensar en las necesidades de tu equipo, pero también en si te refuerzas con un atleta que le hace falta al contrario.

—Se ha especulado que Carlos Martí no pediría refuerzos capitalinos, por ejemplo, Lisbán Correa o Bryan Chi.

—¿Y por qué no? En primer lugar, ellos son cubanos y sería poco inteligente andar con regionalismos, que hacen tanto daño. Es cierto que no todos se acoplan a los equipos y en eso influyen sus visiones personales, pero nosotros no tenemos problemas con pedir cualquier atleta, de donde sea. Frank Camilo, por ejemplo, reforzó a Granma y a él le fue muy bien, al igual que a los nuestros.

—Hablando de la capital, nunca los Caballos habían podido derrotar a Industriales en play off.

—Hubo un gran trabajo del sicólogo (Heriberto Suárez) y de atletas que son líderes como Despaigne y Benítez. Siempre les inculcamos a cada uno que por la primera vez se empieza y que tenemos un buen equipo. El resultado llegó; fue fundamental el pitcheo de Lázaro Blanco, quien se entregó al máximo.

—Por cierto, varios aficionados han criticado a Despaigne.

—A esas personas es mejor ni contestarles. Él es un ejemplo por su entrega y por todo lo que aporta desde el punto de vista anímico. Quisieran muchos tenerlo en su nómina. No se puede comparar una temporada de más de cien juegos en Japón con un play off de cinco partidos para el que apenas tuvo cuatro o cinco días de preparación. Estaba lejos de su forma, pero no todo puede medirse por el aporte ofensivo, él mismo hubiera querido que fuera más.

—Ganar un campeonato se antoja difícil para cualquier conjunto, no solo por las cuestiones deportivas. —Es cierto, esta situación ha generado que aumente la exigencia con los atletas para que se cuiden al máximo. También debe hacerlo uno. Por otro lado, hay que hacer ajustes constantes en la preparación para tratar de mantener la forma. Ahora entrenaremos de lunes a viernes, con dos juegos entre nosotros cada semana. Nuestro objetivo sigue siendo el título y vamos a luchar por lograrlo.

Tomado de Juventud Rebelde

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