IMAGEN REFERENCIAL / Foto: ISCarrillo

En Granma cerca de 20 círculos infantiles se mantienen abiertos para acoger a los niños de madres imprescindibles en sus centros de trabajo.  En esas instituciones se cumple con todos los protocolos de seguridad e higiene para evitar los riesgos de infecciones respiratorias como la covid.

La pequeña Glendis Samira,  de tercer año de vida en el círculo infantil Zapaticos de Rosa de la ciudad de Bayamo, no tiene  plena conciencia de la situación actual.  Sus escasos años no le permiten entender aún el peligro de una pandemia y por qué muchos amiguitos hoy no vienen al salón de clase ni al {área de juego.

  Pero si entiende  de higiene personal y  la necesidad de que su mami la tenga que dejar todos los días en el círculo infantil porque lo que hace es imprescindible.

 “La labor que realizamos en el INAS es donde se tramitan expedientes de pensión y jubilaciones, sin ese proceso muchas familias quedarían desprotegidas, sobre todo en la pensión por muerte.” Así dijo ante nuestra cámara Yenia Rojas Padrón, madre de la pequeña que desde hace 18 meses disfruta el beneficio de estas instituciones para poder hacerse a la vida laboral.

Hoy en Granma 19 de los 37 círculos infantiles permanecen abiertos  para acoger a los hijos de madres que no pueden ejercer trabajo a distancia, esas cuyas funciones exigen la permanencia en el centro laboral aun en medio de una situación epidemiológica que impone entre las medidas el teletrabajo. De esta manera ser protegen madres que ejercen en sectpres como la salud, instituciones bancarias, comercio y gastronomía, ministerio de trabajo, entre otros.

 “Es algo muy reconfortante porque uno puede ir a trabajar tranquilo sabiendo que va a estar bien cuidada”

Esa seguridad que tienen hoy madres como Yenia, es parte de la esencia de todos los círculos infantiles, desde la fundación misma de estas instituciones hace 60 años.  La principal impulsora del programa, Vilma Espín, estuvo lejos de pensar en una enfermedad como la covid, pero siempre supo que estos centros estarían a disposición de la mujer trabajadora también  en  momentos cruciales como este.

Como previó la heroína,   los círculos siguen siendo fuente de conocimiento y desarrollo para la infancia, garantía para la familia, y promotores de hábitos higiénico-sanitarios  para prevenir enfermedades. 

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