El centro médico ambulatorio, perteneciente al hospital Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo, prevé recibir seis mil voluntarios incluidos  en el ensayo clínico del candidato vacunal Abdala, un producto de la biotecnología cubana cuyo nombre rinde honor al poema homónimo de José Martí que resalta el amor a la patria.

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Pero la cifra no es lo más importante.  Aquí lo verdaderamente trascendente es que una vez más la ciencia cubana demuestra su grandeza para buscar respuesta a un problema de salud que no es solo nacional, sino mundial.

Muchos llegan a la institución con interrogantes. ¿Duele? ¿Tiene eventos adversos? ¿Cuándo llegará a ser ya una vacuna?  Pero lo real es que todos ponen el hombro confiados en  el producto.  Y es que Cuba tiene una larga historia en las investigaciones científicas relacionadas con la vacuna, y eso lo sabe el pueblo.

 Aunque el programa de inmunización en la isla se creó en 1962 enfrentando las enfermedades transmisibles que entonces eran la principal causa de morbilidad y mortalidad en la población infantil, la historia viene de mucho antes. 

En ese tiempo nació el Instituto práctico de vacunación animal que abrió las puertas a la producción, investigación y desarrollo de vacunas en Cuba. Luego llegó el laboratorio histobactereológico y el instituto antirrábico, situando a Cuba en el primer nivel mundial de la investigación inmunológica.

Entonces repito, el pueblo tiene confianza porque conoce que los científicos cubanos avezados en este campo, han logrado vacunas simples o combinadas que protegen contra más de una decenas de enfermedades. 

Y que no lo dude nadie, Cuba también ha demostrado que los productos biotecnológicos 100% cubanos son efectivos.  Ahí está por ejemplo la vacuna pentavalente   que protege a los niños contra cinco enfermedades: difteria, tosferina, tétanos, poliomielitis e infecciones producidas por Haemophilus Influenzae tipo b. que causa neumonía y meningitis. Todos sus componentes se producen en el país y la vacuna ha sido efectiva.

Ahora llega Abdala, también auténticamente cubana porque sus componentes son de producción nacional. 

Es un candidato vacunal no replicativo  que utiliza proteínas del virus y no el virus completo, lo que elimina la posibilidad de adquirir la enfermedad de la covid al ser administrado.

Ya pasó por fases I y II, comprobándose en grupos reducidos  de sujetos que es segura.  Ahora está en fase III, pero sigue siendo un candidato vacunal que, como tal, continúa en estudio para conocer su respuesta definitiva ante el SARS CoV2. 

Los granmenses tenemos esperanza, las fases por las que ha pasado Abdala y su respuesta, además de la composición son factores que apuntan a un futuro promisorio.  Confiamos en la ciencia cubana, pero siendo aún candidato, nos corresponde continuar extremando medidas de control y protección ante el virus.

FOTO: CMKX RADIO BAYAMO
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