Desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), Mambisa es uno de los cinco candidatos vacunales anti COVID-19 que se administran por vía nasal en el mundo, que han llegado a la etapa de estudios clínicos, aseveró hoy en esta capital un experto de esa institución científica.

En la comparecencia sobre el acercamiento a la estrategia cubana de vacunación contra esa enfermedad, el Doctor en Ciencias Gerardo Guillén, director de investigaciones biomédicas del CIGB, explicó que la formulación es también la única de ese tipo basada en la plataforma de antígenos producidos de forma recombinante.

Entre sus ventajas –señaló– sobresalen la seguridad y la posibilidad de administrar múltiples dosis con el fin de reforzar la respuesta inmunológica en el tiempo.

Asimismo, el connotado científico del CIGB ponderó la potencialidad de Mambisa para inducir ese tipo de acción en la mucosa nasofaríngea, ya que se trata de un candidato vacunal contra la COVID-19, cuya puerta de entrada es a través de la vía respiratoria.

El experto comentó que para el desarrollo de Mambisa se utilizó una de las proteínas que forman parte del referido producto: la nucleocépsida, que conforma el núcleo del virus, la cual tiene la capacidad de estimular la respuesta inmunológica.

Precisó el doctor Guillén que en el estudio clínico fase I, realizado en el Centro Nacional de Toxicología, participaron 88 voluntarios con diferentes brazos, aleatorizado, controlados por placebo, a doble ciegas, con todo el rigor establecido, y Mambisa demostró alta seguridad y según los resultados preliminares posee una efectiva acción inmunológica.

En esa indagación que concluyó recientemente con personas contagiadas durante el primer pico de la epidemia en el país, ese fármaco reveló ser un buen candidato para reforzar el sistema inmune con la administración de una sola dosis.

Ante interrogantes de usuarios de las redes sociales, el connotado investigador aclaró que el referido inmunógeno podría servir como refuerzo de los esquemas de inmunización con otras vacunas que, por su naturaleza o por las reacciones adversas que provocan, no pueden emplearse en múltiples aplicaciones.

El director de Investigaciones Biomédicas del CIGB anunció que se coordina un estudio clínico fase I-II en convalecientes y se propone en 120 voluntarios la primera etapa de fase I en el hospital Hermanos Ameijeiras y los voluntarios serían del área de salud del municipio de Centro Habana, en esta capital.

Informó que en esa ocasión los seleccionados recibirán una sola dosis del candidato vacunal Mambisa, con el propósito de evaluar la seguridad y capacidad de esa única administración para potenciar la inmunidad.

Recordó el especialista que en 2015 el CIGB registró la HeberNasvac, primera vacuna terapéutica de administración nasal obtenida en el mundo contra una enfermedad infecciosa crónica: la hepatitis B.

El doctor Guillén aclaró a otros usuarios que para los convalecientes se les administra una sola dosis porque ya estas personas estuvieron en contacto con el virus y su sistema inmunológico está pre sensibilizado, ya tiene respuesta de memoria que es precisamente la que viene a potenciar la dosis del candidato vacunal.

Existen evidencias en los estudios de pruebas de concepto realizados de que la aplicación de una sola dosis es suficiente, señaló.

Sobre la marcha de los otros candidatos vacunales cubanos, el experto señaló que desde que comenzó la pandemia los científicos del CIGB no han parado de trabajar y ahora más con la circulación de mutantes en el mundo, incluida Cuba.

Se refirió al proyecto conjunto con el Centro de Investigación y Desarrollo de China que coordina el CIGB denominado Pan-Corona, cuyo objetivo es lograr un fármaco de amplio espectro contra muchos coronavirus que también serviría para combatir las posibles mutaciones, no solo las actuales sino también está diseñado para emergencias de otros coronavirus en el futuro, auguró.

El científico mostró su optimismo en los ensayos clínicos fase I y II con la Soberana 02 y Abdala y señaló: “Esperamos que el fase III pueda demostrar eficacia porque hasta que no se completen los esquemas de vacunación no podemos hablar todavía de que tenemos una vacuna, sino un candidato aun en investigación».

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