El Ejército Oriental nació el 21 de abril de 1961, dos días después de la victoria de Cuba sobre la invasión mercenaria por Playa Girón. Así, su propia génesis marcó un camino de retos y triunfos relacionados con su esencia popular, que es la que le otorga fuerza definitiva.

Fue su primer jefe el entonces Comandante Raúl Castro Ruz, quien en la condición de Ministro de las FAR, permanecía por aquellos días en la región Este de Cuba. En los meses previos a la irrupción de la fuerza mercenaria por el sur de Matanzas, Fidel, previsor, le había dicho: «Si salvamos Oriente, salvamos la Revolución».

Fiel a esa orden, Raúl emprendió la labor de organizar el nuevo mando. Una tras otra fueron surgiendo la División 50 Camilo Cienfuegos, la Brigada de Artillería Frank País, un Batallón de Zapadores y los Sectores Serranos. Así, sus miembros, mayormente combatientes del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias, se sumieron en el cumplimiento de planes de preparación combativa para asimilar el armamento y los métodos de combate.

A la par de la preocupación constante por elevar la disposición combativa, el mando, como heredero del Ejército Rebelde, mantuvo una activa participación en labores sociales. Cualquiera que aborde estos 60 años hará un relato incompleto si no refleja el apoyo brindado por los jefes, oficiales, sargentos y soldados a las zafras azucareras, en las que cortaron millones de toneladas de caña procesadas en los centrales de la región que defendían.

Igualmente, las narraciones estarían cercenadas si se omitiera el auxilio prestado a la población ante huracanes y eventos meteorológicos en general, pues en todos los casos, sus efectivos y medios técnicos se han presentado en los sitios de mayor complejidad, evitando pérdidas de vidas y de recursos materiales.

Hoy el Ejército Oriental, en cuya trayectoria se destaca la participación de unidades en composición completa en misiones internacionalistas, como es el caso de la otrora División 50, es un componente esencial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Se debe a su constante perfeccionamiento en correspondencia con la concepción estratégica de la Guerra de Todo el Pueblo, a través de la cual ha logrado la invulnerabilidad militar de la región que protege.    

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