La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) condenó el uso excesivo de la fuerza y el clima represivo desatado en Colombia tras las protestas sociales, y que «contabilizan víctimas de violencia física, detenciones arbitrarias, denuncias por desapariciones, abuso sexual y alrededor de 31 personas fallecidas y más de mil heridos.

En la exhortación a las autoridades de esa nación a «proteger los derechos humanos, el derecho a la vida y la seguridad personal», el bloque regional argumentó que el uso de la violencia no resuelve las causas estructurales de las situaciones de injusticia social.

La Asociación Cubana de las Naciones Unidas, entidad que acoge a más de un centenar de organizaciones de la sociedad civil del archipiélago, se sumó, junto al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, a las múltiples voces que en el mundo se solidarizan.

En una declaración, la Central de Trabajadores de Cuba también se unió al reclamo, en rechazo a la represión contra dirigentes sindicales y la clase proletaria, dado «su justo reclamo por las reivindicaciones sociales y contra las políticas neoliberales».

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