Una centuria después de haber nacido, la combatiente revolucionaria cubana Celia Sánchez Manduley es recordada en todo el país por su ejemplo incondicional.

Cuando se hable de la mujer en las luchas revolucionarias en Cuba hay un nombre de obligada referencia en las páginas d ela historia: Celia Sánchez Manduley.

Su huella fue más allá de las heroínas que llenan libros o anécdotas en las escuelas porque más de una centuria después de haber nacido aun está está viva entre los cubanos.

Su casa natal en el municipio granmense de Media Luna refleja la impronta de su niñez, su familia, y los valores que le crearon a la que luego fue una luchadora infatigable, como su padre, tras las causas que consideró más justas.

Combatiente en la sierra y en el llano se identificó con las más humildes. Delicada y exigente a la vez, cumplidora y detallista, fiel colaboradora de Fidel, nació el 9 de mayo de 1920 por estos predios de la región oriental.

A Celia la recordamos con el pelotón femenino Las Marianas, en el primer frente oriental, en la lucha clandestina, como fundadora del movimiento revolucionario 26 de julio, y por su apoyo incondicional a los combatientes del Ejército Rebelde.

Fue Celia la primera mujer cubana en ocupar la posición de combatiente en sus filas, y luego, viene también su ejemplo tras el triunfo revolucionario, atrevida, audaz, es la Celia que arriesgó muchas veces su vida y se quedó para siempre en nuestros corazones.

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