Por Liannet Gómez Abraham

El canal Cubavisión anuncia el penúltimo capítulo de la serie Rompiendo el Silencio, dirigida por Rolando Chiong. Se lee: Decisión

El título puede que presagie algo de lo que se verá. Decidir siempre constituye un acto difícil, quizás, una suerte de valentía por decantar lo que está bien y lo que no. En este caso, decidir entre aquello que queremos ser ante la mirada de otros y lo que somos; no es lo mismo ni se escribe igual.

De la forma en que se conocen Alexis y Leonel, los personajes del episodio, ya se puede adivinar que esta historia valdrá la pena.

En la pantalla, Leonel busca trabajo y se encuentra frente al letrero que Alexis había colgado hacía tiempo en el portón de su taller. «Ese cartel se ha puesto un poco viejo. Yo soy Alexis — le dice a rajatablas — y soy gay». Así es durante todo el episodio: sincero y sin fachadas.

Roly Chiong, quien le dio vida a este personaje, conversa con Alma Mater para conocer los detalles de esta puesta, que por el tema ha resultado «fuerte» para algunos. «Fuerte», porque en estos asuntos la realidad no es tan distinta de la ficción.

Foto: Portal de la Televisión Cubana.

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El capítulo Decisión, como confiesa Roly, es una historia basada en hechos reales. Más allá de convertirse en una apuesta creíble y reflexiva, uno de sus aciertos viene marcado por la concepción de sus actores. Desprovistos de los tan reiterados estereotipos, y lejos de construcciones afeminadas, Alexis trasmite y conecta al público con la historia.

«Desde un principio, mi papá — Rolando Chiong — no quería que fueran amanerados ninguno de los dos. Cuando me entregó el personaje le fui poniendo un poco más de sazón y quise que la homosexualidad de Alexis se diera por la mirada; él no se cohíbe de lo que es.

«Me dejé un chivo, cero ejercicios, me quedé un poco gordito, para que este hombre fuera lindo por el ser humano que es, no por su físico», cuenta.

¿Por qué aceptar este papel? ¿Fue estrategia de tu padre darte una participación que sabía iba a ser polémica para el público?

«Trabajar con él es lo mejor. Tiene una gran confianza conmigo, y sabe cómo manejarme, se refiere a una cosa nada más y ya sé lo que pretende. Llegó este personaje, que escribió él, y yo con gusto interpreté a Alexis.

«A mucha gente le gusta que haga papelesnegativos, pero muchos agradecieron verme en otra cosa y, sobre todo, en este tipo de personajes, sin tabúes, sin prejuicios».

Sin embargo, en un rodaje no todo es tan sencillo, siempre hay secuencias o textos que suelen ser más difíciles.

«Me costó mucho trabajo, porque Alexis no tiene nada que ver conmigo. Somos distintos. Soy mucho más explosivo, extrovertido; mientras que él es pausado, tranquilo, concentrado.

«Yo no iba a realizar las escenas pensando en una mujer. Las hice mirando a Leonel (Carlos Solar), y enamorándome de Leonel, viéndole a los ojos. Por eso me costaba trabajo: tenía que salir de Roly por completo y entrar en Alexis», confiesa.

Definitivamente, se logró la complicidad de los actores, que procuraron interpretaciones verosímiles. Roly habla de la buena relación que hay entre los dos; y expresa a modo de broma que, si bien no son los mejores amigos, sí resultan muy buenos compañeros de trabajo.

«Carlos Solar y yo coincidimos en una telenovela, los personajes no tenían nada que ver, pero compartíamos fuera del set y nos llevábamos bien. Cuando nos enteramos de que éramos los protagonistas nos pusimos súper contentos y solo con la primera lectura hubo empatía. Comenzaron los ensayos y todo fluyó. Nos mirábamos y tratábamos de quitar esos tabúes. Fue practicar y cuando llegamos a la grabación muchas veces salía a la primera.

«Mi papá tiene esa manera de dirigir, que me gusta, y es que uno va con un ochenta o noventa por ciento ensayado y queda de una vez. Entre Carlos y yo pasó esto. Recibimos comentarios sobre la buena química. La química es real. Si hay que darnos un beso, se da un beso. Lo que sentimos fue un aquí y ahora. Vamos a mirarnos como enamorados, a sufrir lo que estamos pasando, salió eso», narra sagazmente.

Aunque Rompiendo el Silencio ha resultado una agradable excepción por lo realista que fueron sus capítulos, a veces la experiencia del dramatizado cubano queda aislada de elaboraciones de este tipo, tal cual suceden en la cotidianidad. Variadas críticas han recibido algunas transmisiones que, al exponer temas como estos, omiten momentos íntimos entre parejas homosexuales.

¿En la puesta se tuvo en cuenta ese tipo de tabúes?

«Lo principal del guion y de este capítulo es el amor por encima de todo. Nosotros no hicimos las escenas de besos para decirle al mundo. Las personas saben que dos hombres se besan, que dos mujeres se besan; es un tabú para el que quiera verlo así.

«Cuando hicimos una escena de sexo, fue de amor. Dos hombres se aman y es real; y si quieren darse un beso se lo van a dar. Nunca se ideó para decir: “Vamos a romper con esto”, mi padre no pensó en eso».

No obstante, es meritorio el apoyo en los recursos visuales para la exposición de tomas más íntimas.

«En todo momento estuvo concebido que fuera algo bonito, porque esto es una defensa a la homosexualidad. Los planos nunca serían agresivos. El primer beso que nos damos ya mi papá lo tenía ideado desde esa altura: Leonel llega por las escaleras y se ve el beso desde la mirada de Rita; no fue necesario un primer plano de nosotros dos.

«Siempre se pensó así. Los cámaras, que son mostros en la grabación, cuidaron mucho eso. Si lo hiciéramos más agresivo, quizás llegara de otra manera al público. Es muy polémico para los espectadores y la sociedad. Sabía que sería así».

¿Existen prejuicios al exponer el cuerpo en la televisión?

«La sociedad va creando qué se hace, qué no se hace, qué está bien o qué está mal. Te puedo decir que voy en contra de los desnudos, pero cuando son injustificados. No tengo ningún tabú, aunque a veces los directores abusan un poco de ello, sobre todo en la mujer, quizás para vender.

«Casi siempre defendemos esta situación en la mujer. Existen hombres que no están de acuerdo en mostrar su cuerpo. A veces sufren y no lo dicen. Quedarse desnudo delante de las personas puede que sea difícil. Hay quien no tiene ese pudor. Se piensa que para el hombre resultaría más fácil y quizás no sea así».

¿En tu caso?…

«A mí no me molesta, si tengo que hacer una escena de desnudo, la hago. No tengo ningún problema. Aunque secuencias así requieren de mucha concentración, porque a veces detrás de una caricia en el pelo viene un texto.

«En el capítulo, las tomas tuvieron su intención. Para Carlos Solar y para mí no fue ningún problema. No nos llegó a pasar, no teníamos que estar desnudos completos, no hizo falta. Se recurrió a planos detalles: las manos apretadas, los besos en la espalda».

— La gente comenta que el capítulo estuvo fuerte.

— ¿Fuerte?, es normal -replica.

Hay un debate muy común sobre la función del dramatizado cubano, ¿debe entretener o educar?

«Rompiendo el Silencio tiene mucho de educación. Esto es una sociedad machista, el mundo entero lo es. Aquí se tocan temas machistas, desde la homofobia hasta la violencia en su aspecto más amplio, incluso de la mujer hacia el hombre, que también existe, y salió en mi capítulo. Rita, la esposa de Leonel, es violenta y no se limita con su hijo. Lo hace no querer a su papá porque tiene una orientación sexual diferente.

Video Jorge Alfonso Pita

«Su aspecto educativo la televisión no lo entendió mucho, porque puso un programa antes para explicar los temas. ¿Por qué no lo pusieron después? Admito, hay muy buenos especialistas, pero sale tarde. Debieran haber puesto la serie primero y que el público sacara sus propias conclusiones, como dice Taladrid. El televidente no es tonto.

«No siempre estoy de acuerdo en que la televisión tenga que ser educativa. Rompiendo el Silencio puede resultar entretenido, pero es educativo por sí mismo, por lo que aborda».

Desde tu experiencia, ¿qué aspectos debe potenciar el dramatizado cubano?

«Lo primero es entender que, en el dramatizado, todo no puede ser tan educativo. También tiene que entretener, hacer reflexionar, sacar conclusiones.Faltan muchas historias. Algunas se han hecho, pero no se han tratado libremente. Quedan temas por exponer, que se han puesto muy pincelados o adornaditos. La gente se queda con ganas de ver.

«Nosotros mismos pedimos que pongan cosas bonitas. Pero la realidad hace mucha falta, si se toca una realidad bordada, el televidente se queja. Se necesitan guionistas o guiones buenos; o que no los censuren más, que los dejen escribir».

Asimismo, Roly Chiong reconoce que en Cuba no hay escasez de talento si hablamos de las nuevas generaciones. Aunque, igualmente, cree que quizás no exista una plena felicidad en los más jóvenes intérpretes.

«Está pasando algo en lo que influyen las serie extranjeras; algunos están queriendo ser de otra manera. Lo primero que hay que ser es cubano. Me siento cubano desde que nací hasta que me vaya a morir», afirma.

«Hay algo que interviene en que la nueva generación solo quiera hacer cine. El tema dinero influye mucho. En el tiempo de mi padre, si te llamaban para hacer cualquier cosa, se iba corriendo y todos se sentían felices. Soy un poquito mayor que los más jóvenes y todavía me llaman y me siento contento de lo que me ofrecen. Si no me gusta, trato de buscarle el lado bueno, porque ese es mi trabajo».

***

Entre las muchas anécdotas que guarda tras finalizar el capítulo, Roly busca su móvil para leerme algo. Dice que a Carlos Solar y a él les llegó este mensaje a raíz del estreno de Decisión.

Hoy vivo a kilómetros de mi familia y de donde crecí porque no quieren saber nada de eso. Solo pedía que mientras veía el capítulo mis familiares también lo hicieran. A ustedes les pareció fuerte; fuerte es vivir eso.

Nos miramos, como quienes dan por sentado que fue valioso romper el silencio.

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