Todavía en la ciudad se habla de los aguaceros que, en menos de cuatro horas, formaron «un mar» turbio en varias calles y pusieron en aprietos a pobladores de algunos barrios.

Decenas de moradores tuvieron que acudir al método del cubo para sacar agua de sus casas, mientras otros, al ver que ciertas paredes colapsaban, debían irse a las viviendas de vecinos. Aún el martes a las dos de la tarde, 55 hogares de los asentamientos de Vuelta del Caño y Pedro Soto tenían agua en su interior.

«Esto se había dado poco en Manzanillo», decía con la experiencia de sus 79 años María del Carmen Fernández, aunque agregaba que la localidad vivió otras inundaciones complejas.

El lunes 24 a las 4:55 p.m. comenzó a llover torrencialmente en la Ciudad del Golfo y después de tres horas y 45 minutos de precipitaciones ya los pluviómetros marcaban 94,5 milímetros, números que expresan la furia de los chubascos. 

«Se produjeron cinco aguaceros muy fuertes, de más de 15 milímetros cada uno; de manera que esta lluvia tan intensa en poco tiempo generó inundaciones tremendas», comentó Roberto Chang Lago, jefe de la estación meteorológica de la localidad.

«Se está haciendo un levantamiento general en el terreno para seguir evaluando los daños de manera pormenorizada»

Tales lluvias provocaron, según datos preliminares, derrumbes parciales en 12 viviendas y daños en camas, colchones, refrigeradores, televisores y otros equipos electrodomésticos de 19 núcleos manzanilleros, precisó a Juventud Rebelde el teniente coronel Luis Carlos Escalona Martínez, jefe del órgano de Defensa Civil en Granma. «Se está haciendo un levantamiento general en el terreno para seguir evaluando los daños de manera pormenorizada», explicó.

Esas afectaciones podrían sumarse a los perjuicios de las corrientes del lunes en la noche, que arrastraron a las partes bajas de la ciudad mucha basura, escombros y lodo. «En metros cúbicos son volúmenes significativos», declaró al periódico La Demajagua Federico Hernández Hernández, presidente del Consejo de Defensa provincial, quien visitó ayer el área afectada.

Sí, porque la topografía de Manzanillo es irregular y de sus colinas descienden cañadas hacia el litoral y sus barrios aledaños. Cuando los desechos tupen las alcantarillas se pueden crear represas bien peligrosas, como sucedió el lunes.

«Lo más significativo que ocurre siempre en Manzanillo ante un evento meteorológico es la cantidad de arrastre, de lodo, rocas y desechos sólidos que bajan de la parte alta hacia el malecón y la parte baja», resaltaba el presidente del Consejo de Defensa, al tiempo que hablaba de la intensidad en los trabajos de limpieza, a los cuales se sumó el pueblo junto a estructuras administrativas del municipio y la provincia.

Para el veterano periodista local Pedro Vera Portales, la cantidad de basura que había este martes en el malecón y sus alrededores era impresionante y poco frecuente. «Eso nos da la medida de que los ciudadanos no deben arrojar objetos a la calle, como muchas veces sucede, y que, por otro lado, las autoridades deben sanear la ciudad, especialmente en tiempos de lluvia», expresaba.

«Si revisamos las estadísticas históricas nos percataremos de que el 26 febrero de 1983, el 31 de octubre de 1987, el 22 de mayo de 2002 y el 15 de julio de 2010 se reportaron más de 100 milímetros en menos de 24 horas. Por lo tanto, lo que pasó el lunes, aunque fue raro no es una excepción»

Por su parte, Escalona Martínez señaló que se necesitan inversiones para mejorar el escurrimiento pluvial y así tratar de evitar la repetición de escenas como las del lunes.

De hecho, no sería fortuito que en este verano ocurran eventos atmosféricos similares, como explicó Edgar Quintana Valdés, jefe de la red de estaciones meteorológicas de Granma. «El calentamiento del día, el alto contenido de humedad y las condiciones de inestabilidad en la atmósfera superior originaron estas lluvias copiosas, y esos factores son propios de esta época del año», precisó el especialista.

Roberto Chang rememoró que otras veces, como el 29 de abril de 2001, la ciudad se vio inundada en sus partes más bajas, con potenciales riesgos para la vida de las personas. En esa fecha cayeron 130,8 milímetros en un santiamén, el malecón se copó y no pocos tuvieron que salir asustados de sus domicilios.

«Si revisamos las estadísticas históricas nos percataremos de que el 26 febrero de 1983, el 31 de octubre de 1987, el 22 de mayo de 2002 y el 15 de julio de 2010 se reportaron más de 100 milímetros en menos de 24 horas. Por lo tanto, lo que pasó el lunes, aunque fue raro no es una excepción», reflexionó a modo de epílogo. (TOMADA DEL FACEBOOK DEL AUTOR)

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