Adriel Mesa Vázquez sonríe ahora, cuando le preguntamos sobre un tema que lo toca de cerca doblemente. Él, con apenas cuatro años de graduado, es el especialista de la dirección provincial de Trabajo y Seguridad Social en Granma, vinculado al empleo de los jóvenes egresados de las universidades.

«Soy ingeniero informático y al principio me chocó un poco que me hubieran ubicado en algo supuestamente ajeno a mi perfil. Hice el servicio social aquí y aquí me quedé, entendí la utilidad de mi tarea, me gusta», dice este bayamés de 29 años.

«Por eso, me veo reflejado en cada graduado, insistimos en que el clima de recibimiento sea excelente y estén creadas las mejores condiciones, aunque no en todas las entidades se entiende el valor de acoger a los graduados con los máximos honores», asegura.
Para él, la situación sanitaria actual no ha complicado demasiado la inserción de los más nuevos al mundo laboral porque existía una estrategia sólida, trazada de antemano por la dirección de Trabajo, las universidades y las entidades receptoras.

«Se pensó en cada modalidad laboral, aunque para los recién graduados es muy importante la presencial. Lo ideal es que se adiestren bien en los tres primeros años», enfatiza.

Granma era de las pocas provincias que realizaban actos masivos de ingreso laboral en cada municipio. Las máximas autoridades de Trabajo y Seguridad Social exigían, además, que los incorporados fueran presentados en matutinos o actividades de impacto, una práctica que desapareció con la irrupción del nuevo coronavirus.

«No nos cansamos de insistir en las reuniones con los representantes de los centros laborales que estos muchachos y muchachas cambian sus rutinas bruscamente, además pasan a obedecer reglas y normativas laborales, así que debemos hacerlos sentir cómodos», expresa Adriel.

Él agrega que «no hemos tenido grandes quejas ni de las entidades receptoras ni de los graduados», pero sí se han complejizado mucho los traslados entre municipios y provincias por los conocidos cierres de fronteras.

Por otro lado, acota que en los seminarios previos en los municipios se habló mucho sobre la necesidad de que los tutores intercambien varias veces en la semana con los recién graduados, por cualquier vía.

En 2020, como explica el especialista, casi mil profesionales del sistema del Ministerio de Educación Superior recibieron sus títulos en Granma y comenzaron a laborar sin dificultad, hasta que a partir de febrero de 2021 se complicó el panorama sanitario en la provincia.

La ingeniera forestal Dayana Morejón Rodríguez, por ejemplo, vio interrumpido su viaje diario al Jardín Botánico Cupaynicú, ubicado en el municipio de Guisa.

«La COVID-19 ha golpeado mi interacción con ese maravilloso lugar, que es donde en realidad aprendo», reconoce. «Aunque viajaba diariamente por mi cuenta unos 15 kilómetros desde Bayamo, disfrutaba eso porque iba a nutrirme de conocimientos cada día».

Ella expone que actualmente está trabajando, desde la casa, en la redacción de publicaciones para revistas científicas y que en todo este tiempo no ha dejado de recibir la tutoría del Doctor en Ciencias Biológicas Luis Joaquín Catasús Guerra, una verdadera enciclopedia en el ámbito de la botánica.

«Es un privilegio tener un tutor como él», subraya la muchacha para referirse a que no todos los egresados son asesorados por personas de alta competencia.

«En el Jardín recibí una gran acogida, estaba algo temerosa y con nervios cuando llegué, pero enseguida me fui relajando. En realidad, la COVID-19 atrasa mi período de aprendizaje, pero espero que más temprano que tarde se pueda retornar a la normalidad».

El caso de Dayana contrasta con el de Mairelis Lago Aguilar, quien es ingeniera industrial y se desempeña como inspectora integral en la cadena de tiendas Caribe.

«Nosotros no hemos parado y eso me ha ayudado a aprender cada día en el terreno. Sé que necesito protegerme al máximo y es lo que hago», sentencia.

A ella también le fue asignado un tutor para su adiestramiento y dice que las enseñanzas han sido numerosas. «No es lo mismo la teoría de la universidad que la práctica. Se aprende de la experiencia», admite.

Cuando inquirimos si su actual plaza tenía relación con lo que estudió –un problema con el que se chocaba a menudo- respondió que sí. «Nuestra especialidad es de amplio perfil, tiene que ver con la informática, la economía, los recursos humanos y los temas comerciales, entre otras cosas». De manera que también se siente satisfecha.

Adriel Mesa Vázquez dice que este año, si la situación epidemiológica lo permite, deben graduarse en las universidades más de 600 jóvenes granmenses vinculados al MES y ya se está pensando en cómo insertarlos en el ámbito laboral sin traumas, con éxito, pero sin crear falsas expectativas.

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