No fue un simple cambio de nombre,  fue también un salto. El 6 de junio de 1961 surgía oficialmente el Ministerio del Interior (Minint),  que ampliaba y mejoraba la hasta entonces cartera de Gobernación. Tal nacimiento afianzaría la unión entre el pueblo y las instituciones garantes de la tranquilidad ciudadana.

La Ley 940 del Consejo de Ministros, firmada por Osvaldo Dorticós Torrado (1919-1983),  a la sazón presidente de la República, concretaba la creación del Minint. Ese paso  respondía a “la necesidad e centrar esfuerzos, experiencias, recursos humanos y materiales de diferentes organismos dispersos hasta entonces”, como expone hoy la página web de la institución.

Antes de eso se había consumado un hecho lleno de simbolismo: en enero de 1959, el Comandante Camilo Cienfuegos, cumpliendo una orden de Fidel, había sustituido el tristemente célebre denominativo de SIM (Servicio de Inteligencia Militar en el régimen de Batista) por el de DIER (Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde).  Ese antecedente significó una profunda metamorfosis  pues borró uno de los cuerpos represivos que auparon a la dictadura.

La Policía Nacional Revolucionaria, la Policía Marítima, el Departamento de Información (G-2) -que pasaría a llamarse Departamento de Seguridad del Estado- y otras dependencias vinculadas al orden interior se adscribieron al nuevo ministerio.  Asimismo, “se extinguía la Dirección de Investigaciones Judiciales del Ministerio de Justicia, cuyas funciones se transfirieron al Minint”, como aparece en la enciclopedia cubana Ecured.

Los Cuerpos de Guardabosque y Bomberos, las Tropas Guardafronteras, la Brigada Especial Nacional, la Dirección Técnicas de Investigaciones (DTI), entre otras especialidades y fuerzas también pasaron a engrosar la prestigiosa institución, que ha sido fundamental en el enfrentamiento a la contrarrevolución, la preservación del orden, la seguridad del país, la lucha contra el delito y el trabajo preventivo y educativo.

El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, asaltante del Moncada, expedicionario del Granma y destacado jefe del Ejército Rebelde, tuvo el honor de ser el primero en liderar el Ministerio del Interior, un cargo que también desempeñarían Sergio del Valle Jiménez, Abelardo Colomé Ibarra, entre otras figuras reconocidas.

Cientos de mártires glorifican la historia del Minint. Fueron hombres  y mujeres que dieron su vida en tareas de inmenso riesgo: desde Alberto Delgado Delgado ( 1932 -1964) -el conocido hombre de Maisinicú)-, hasta el joven Rolando Pérez Quintosa (1968-1992), quien falleció después de 38 días de gravedad por los disparos a mansalva de elementos contrarrevolucionarios que pretendían robar una embarcación en Tarará.  Desde Antonio Briones Montoto hasta Eliseo Reyes Rodríguez (Capitán San Luis) y el manzanillero Carlos Coello Coello (Tuma) –ambos integrantes de la guerrilla del Che en Bolivia- , pasando por otros nombres menos conocidos.

Tal vez la mejor sentencia sobre el rol del Ministerio del Interior sea la que expuso Fidel el 6 de junio de 1971, en acto celebrado en el teatro de la CTC. En esa fecha dijo que los combatientes y funcionarios del Minint desempeñan “uno de los papeles más honrosos y más dignos que pueda tener un revolucionario en este proceso; uno de los trabajos llenos de estímulos (…) llenos de confianza”.

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