La presencia del receptor Iván Prieto en la preselección nacional y luego en el equipo Cuba, que estuvo en el Torneo Preolímpico, desencadenó una polémica entre conocedores, aficionados y la prensa en cuanto a la provincia que representaba ese pelotero: ¿Granma u Holguín?


Los diversos criterios sobre ese asunto se reflejaron particularmente en las redes sociales y la prensa digital. Qué Iván nació, creció y se formó como pelotero en Holguín es una realidad ineludible, pero también es una verdad que siempre, oficialmente, el pelotero representa a la provincia, cuyo equipo lo promovió a un plantel nacional para un torneo específico.


En ese punto no podemos confundir realidad con deseo, lo que podríamos considerar justo o adecuado con lo reglamentado. Y como se esperaba, cuando el organismo deportivo señaló la procedencia de cada uno de los jugadores preseleccionados y luego integrantes del “Cuba”, a Prieto lo ubicaron en Granma, como ha sucedido cada en otras ocasiones con casos similares.


Cualquier periodista, especialista o aficionado puede creer o entender que eso no debe ser así, exponer sus argumentos al respecto y abogar por que se cambie ese reglamento (no sé si está escrito) o costumbre de la institución, pero lo que no podemos por nuestra cuenta, por convicción o capricho, cambiar lo que hacen los organismos, aunque nos parezca injusto, inadecuado y hasta descabellado lo establecido.


Imagínense lo que sucedería si nosotros, por ejemplo cada periodista deportivo, hiciera lo siguiente: “Esto que determinó el Inder lo considero mal, por tanto yo lo cambio”, a dónde llegaríamos.


Yo pienso que un pelotero que va por un año o dos a jugar con otro equipo, debería seguir representando al territorio que lo formó, sin dejar de destacar al que lo promovió, mas no se hace así, pero si se queda por más tiempo o definitivamente en otra provincia, debe representar a la nueva comarca que lo recibió, como sí sucede.


De esos ejemplos, nosotros los holguineros tenemos varios casos representativos, como son los retirados Rafael Castillo y Oscar Gil, y el que sigue activo Yéison Pacheco, entre otros, que han jugado en series nacionales con los Cachorros. A ellos lo consideramos y estimamos como si siempre hubieran sido de aquí.


En el caso de Iván Prieto, la verdad es que llegó al equipo Cuba porque Granma le dio la oportunidad de demostrar sus facultades. Pudo jugar en play off y lucirse como podía hacerlo, y por lo demás ser Campeón. Su estelar desenvolvimiento fue mediático, visto por la televisión… aquí en Holguín, por lo menos en esa Serie, no lo hubiera logrado. Ojalá regrese para acá en algún momento. Entonces, si no habrá polémica sobre su representación cuando haga otro equipo Cuba.


Es una experiencia, amarga tal vez, sin embargo reconfortante para el béisbol holguinero, especialmente para mejorar el trabajo, oportunidades, seguimiento y estrategia que se hace con los jóvenes valores en este deporte, y, que conste, no es el primer cabezazo al respecto en el historial de esta disciplina en nuestro territorio. ¿Se aprenderá esta vez la lección?

(Tomado de Periódico ¡ahora!)

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