Más de 11 millones 625 mil dólares es la afectación monetaria que tuvo la empresa cubana Selecmar, del Ministerio de Transporte, de marzo de 2019 a diciembre de 2020, a causa del bloqueo de Estados Unidos impuesto contra la mayor de las Antillas.

Así aseguró hoy, en conferencia de prensa, Rafael Peraza Santiago, director general de esa entidad creada en 1995 y dedicada a la gestión de gente de mar (marino- tripulante) que presta servicios en buques de armadores o compañías navieras extranjeras.

Subrayó que los últimos años han sido duros para la actividad de la empresa debido al recrudecimiento de la política del gobierno norteamericano; sin ir más lejos en la actualidad tienen mil 100 marinos cubanos enrolados, cifra que dista de los mil 700 que llegaron a tener en 2017 con el acercamiento entre La Habana y Washington.

Al decir de Peraza Santiago, es complejo el proceso de insertarlos en navieras internacionales, debido a que se les exige visas, en cambio a los de otras nacionalidades se les aprueba por mecanismos de manera expedita, y en correspondencia con el dinamismo de la actividad.

El capitán René Calero explicó que debido a esas dificultades pierden el empleo, «cualquier otro marino del mundo no tiene por qué esperar 15 o 20 días para un visado y los armadores tampoco están dispuestos a hacerlo».

Asimismo, el bloqueo obstaculiza y retarda el pago de sus salarios debido a las reducidas opciones para hacer transferencias bancarias por la persecución financiera creada contra el sistema bancario cubano.

El director de Selecmar dijo que la hostil política impide introducir tripulantes en las principales navieras de cruceros del mundo que surcan el Caribe, y que en su travesía tocan puertos norteamericanos y puertorriqueños.

En ese sentido, Antonio Pérez Morales, capitán con 27 años de experiencia, contó a la Agencia Cubana de Noticias que una naviera que operaba en la región, donde él estaba enrolado con otros cinco cubanos, fue multada por autoridades de inmigración de Estados Unidos al arribar a uno de sus puertos, pues tenía tripulantes de la nación antillana.

El armador tuvo que pagar por día mil 500 dólares por cada uno de nosotros, un hecho que generó que al final cumpliera con el contrato mínimo de trabajo establecido y después prescindiera de nuestros servicios, acotó.

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