Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, denunció en conferencia de prensa la campaña comunicativa promovida desde Estados Unidos con el fin de desestabilizar a la nación caribeña.

El gobierno norteamericano ha dedicado cientos de millones de dólares para interferir en los asuntos internos de la nación antillana e inútilmente fomentar una oposición política para generar desorden e inestabilidad, fracturar el orden constitucional y las condiciones de armonía en las que vive el pueblo.

Para ello, explicó, ha utilizado herramientas de alta tecnología y lo ha hecho para aprovechar las duras condiciones sociales que ha generado en el planeta la pandemia y hacer un uso impúdico, obsceno y desvergonzado de la manipulación de datos.

Esta operación, que utiliza recursos millonarios, laboratorios y plataformas tecnológicas, con fondos del gobierno de Estados Unidos, se agudizó a partir del 15 de junio, por tanto acuso al gobierno de esa nación de estar implicado directamente y tener grave responsabilidad en los acontecimientos del 11 de julio, expresó el canciller de la Isla.

Comentó que precisamente el 15 de junio se lanzó la convocatoria SOS CUBA en Nueva York y movieron esta etiqueta para tratar de obstaculizar el pronunciamiento de Naciones Unidas contra el bloqueo, pero su alcance fue nulo.

El lanzamiento de esta consigna fue realizada por una compañía norteamericana radicada y registrada en la Florida, por tanto Rodríguez Parrilla acusó al gobierno republicano de este Estado de estar implicado y de financiar tales procesos.
Alegó que esta no fue una etiqueta surgida en Cuba, ni es un movimiento originado en este país.

El Canciller señaló que dicha compañía tiene entre sus principales operadores políticos a directivos y colaboradores de ADN CUBA, proyecto para la guerra comunicacional contra la nación antillana, creado por el Gobierno norteamerciano y financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, conocida por sus siglas en inglés como USAID.

Comentó que utilizaron las “granjas de troll”, que son usuarios que coordinan una cantidad de cuentas falsas y divulgan de forma automatizada mensajes en Twitter a una gran velocidad.

Algunos de esos robots son de última generación, son costosos y son indetectables, a menos que se indague conscientemente por los sistemas regulares de auditoría de las herramientas que regulan el ambiente de las plataformas digitales, sentenció el canciller cubano.

Afirmó que esta es una operación política, una agresión del gobierno de Estados Unidos, que hoy no necesita misiles ni marines, y que tienen una enorme capacidad para las acciones de guerra no convencional de manera informática, virtual.

El hecho de que la etiqueta SOS CUBA haya alcanzado tendencia es resultado de una acción inorgánica desde el territorio norteamerciano con el apoyo de sistemas automatizados, activistas, precisamente para convertir un mensaje en tendencia.

Esta es una violacion de las políticas de las regulaciones de Twitter, en particular a estos mensajes llamados spam y a las políticas para prohibir la manipulación de información.

La tolerancia del gobierno de Estados Unidos y de estas plataformas es escandalosa y cómplice y los emplazo a enfrentarlas, expresó el canciller cubano.

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