Foto tomada de ACN

Tokio, 21 jul (ACN) La discóbola Yaimé Pérez ya se encuentra en suelo japonés, con una de sus emociones cumplidas, la de ser seleccionada para compartir la dupla mixta abandera de la delegación de Cuba que participará del 23 de julio al 8 de agosto en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

   Y no es para menos, pues Yaimé, campeona mundial de Doha 2019, tendrá ese honor en compañía del luchador del estilo grecorromano Mijaín López, este por cuarta vez consecutiva, y ella, la primera cubana en portar la bandera de la estrella solitaria en la ceremonia inaugural del 23.

   Pero ese ya está materializado, ahora solo falta que llegue el día y encabezar el desfile de la delegación de la mayor de las Antillas junto al resto de las participantes en la cita multideportiva.

   Las otros dos son más adelante, pues tendrá que esperar por el 31 de julio, día en que primero tendrá que pelear disco en mano en el Estadio Olímpico por incluirse entre las 12 clasificadas para la final del 2 de agosto, y después festejar el podio, principalmente si la medalla es de oro.

   Esa es la historia de una de las favoritas para convertirse en monarca, junto a la también cubana y campeona mundial de Beijing 20105, Denia Caballero, sin marcas espectaculares en la temporada, pero con experiencia suficiente para demostrar sus potencialidades en el momento esperado.

   Para nadie es un secreto que sus rivales de mayor cuidado son la croata Sandra Perkovic, quien defiende sus títulos de Londres 2012 y Río de Janeiro 2016, así como también las punteras del ranking, la holandesa Jorine van Klinken (70.22 metros) y la estadounidense Valarie Allman (70.01 metros), en ese orden.

   Pero Yaimé también tiene lo suyo, ya que es tercera con 68.99 metros, seguida por Perkovic, con 68.31 metros, mientras que Denia no ha podido superar los 63 metros en la actual temporada, de ahí la necesidad de sacar el extra para lograr un disparo que la ubique entre las ocho primeras.

   A esto se une que la santiaguera de 30 años de edad participó en siete competencias internacionales de preparación entre finales de mayo y principios de julio, con cinco primeros lugares y dos segundos, y un mejor registro de 67.90 metros en la gira de preparación, alcanzado el 29 de junio en Castellón, España.

   Otro elemento importante es la estabilidad en los lanzamientos que consiguió en todas sus presentaciones, con la mayoría por encima de los 64 metros y sin cometer faltas.

   Actualmente realiza sus entrenamientos en la ciudad de Tashikawa, unos 40 kilómetros al oeste de Tokio, en busca de su adaptación a la diferencia de horario.

   Sobre su designación como abanderada expresó: “creo que Cuba tenía otras atletas que también merecían ser la abanderada de la delegación, por eso es mayor el orgullo de que me hayan escogido a mí”.

   Explicó que durante la preparación ella su entrenadora Hilda Elisa Ramos, buscaron mantener los niveles alcanzados en cuanto a estabilidad de los lanzamientos y el perfeccionamiento de los movimientos técnicos.

   “Eso es lo que toca hacer en esta etapa, en la que ya cubrimos un proceso completo para llegar aquí. Estoy muy motivada y mis expectativas son las mismas de siempre, salir a hacer lo mejor que sé”, confesó.

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